Desde Londres | Sobre ‘Una’ y ‘Queen of Katwe’

Rooney Mara y Lupita Nyong’o son los principales alicientes de otras dos películas presentadas en el último Festival de cine de Londres. Por un lado, Una, adaptación teatral sobre un tema tan peliagudo como los abusos a menores y, por otro, Queen of Katwe una propuesta diametralmente opuesta en tono que lleva el sello Disney… con lo que eso conlleva.


Sobre ‘Una’, de Benedict Andrews.


“Los actores parecen desconcertados ante una puesta en escena que parece sacada de una obra escolar que les obliga a predicar casi de forma shakespeariana los horrores de la pederastia.”

Asistí al pase de Una sin apenas conocer el texto teatral en el que se basa. Al parecer, Blackbird, una producción de Broadway representada regularmente desde 2005, ha hecho las delicias del público neoyorquino especialmente a principios de este año, cuando Michelle Williams y Jeff Daniels protagonizaron un revival que sobrecogió a la crítica. La premisa es peliaguda: una mujer que en su infancia fue víctima de abusos sexuales por parte de su vecino visita la fábrica en la que este último trabaja para pedirle explicaciones más de una década después. Obviamente, un tema tan delicado requiere ser tratado con una cierta sutileza y, principalmente, respeto. Sin embargo, una vez los créditos finales de esta adaptación cinematográfica empezaron a aparecer en pantalla yo únicamente podía sentir rechazo hacia lo que acababa de ver. No solo por el tema en sí que, obviamente, inspira repudia, sino porque no podía creer que algo tan importante y, desgraciadamente de tal calado en nuestra sociedad actual, hubiera sido abordado de una manera tan torpe, brusca y sencillamente vacía.

No hay comentario en Una; el director parece querer centrarse en la idea de que todo acto tiene sus consecuencias y se aproxima continuamente al personaje de Una, roto, cuyas heridas apenas han empezado a cicatrizar para hacernos conscientes de que la mujer en que se ha convertido es muy distinta de la que quería ser. Pero en vez de dejar a Rooney Mara incorporar a su interpretación esta idea, su personaje recita cómo se siente en todo momento de una forma que, si bien es necesaria en el formato teatral, no se puede incorporar al cinematográfico. Así pues, los personajes de Mara y Mendehlson se enzarzan en una serie de discusiones rudas y simplemente antinaturales que acaban por expulsar al espectador de la película, recordándole continuamente que lo que está viendo es una interpretación y no la vida. Siendo ese el principal problema de la película uno no puede evitar sentir cierta lástima hacia los actores (buenos, buenísimos de hecho) que parecen desconcertados ante una puesta en escena que parece sacada de una obra escolar y un guión que les obliga a predicar casi de forma shakesperiana los horrores de la pederastia. Desconozco hasta qué punto la película es fiel a la obra teatral o si, en un medio distinto, esta historia adquiriría la relevancia y el potencial devastador del que todos los medios se han hecho eco. No obstante, en su versión cinematográfica, Una carece de la resonancia emocional que parece buscar desesperadamente. 


Oscar (TM) winner Lupita Nyong'o and newcomer Madina Nalwanga in Disney's QUEEN OF KATWE, the vibrant true story of a young girl from the streets of rural Uganda whose world rapidly changes when she is introduced to the game of chess.  The powerful film, which also stars David Oyelowo and is directed by Mira Nair, will be released in U.S. theaters in September.


Sobre ‘Queen of Katwe’, de Mira Nair.


“En su trabajo con Disney, Mira Nair ha hecho justo lo que se espera de un producto de este tipo: una película agradable, extremadamente “segura” –en el sentido de que no se atreve a ir más allá de lo políticamente correcto–, que enfatiza de manera constante los ideales de la perseverancia, el triunfo, el amor y la familia.”

No hay ninguna duda: la factoría Disney se está apoderando del mundo poco a poco. La “reciente” obtención de los derechos de Marvel y Star Wars, junto a la ya de por sí rentable labor de Pixar y el creciente interés por las versiones live-action de sus mayores clásicos, han puesto a la compañía a la cabeza de los mayores estudios. Solo en 2016, tres de sus estrenos cruzaron la línea de los mil millones de dólares en taquilla (y todavía está por ver qué ocurrirá con Doctor Strange, Moana y Rogue One). Existe una saturación de blockbusters en la industria –creo que todos somos conscientes de ello–, pero hasta que no muestren signos de agotamiento (de momento parece que únicamente Alicia a través del espejo se puede considerar como el fracaso más absoluto de la compañía en los últimos tiempos), Disney no está dispuesta a dejar de explotar ninguna de sus marcas. Ahora bien, ¿por qué Disney ha dejado de apostar por el cine indie? ¿Dónde quedan los años de películas como The Black Stallion o The Straight Story? Bueno, parece que los más recientes esfuerzos de la compañía por producir películas independientes han resultado infructíferos (The Finest Hour es el ejemplo más claro). Disney no considera que este tipo de cine vaya a aportar los ingresos que un estudio de su categoría merece. Y sin embargo, sorprende que, justo ahora, le hayan dado a Mira Nair la oportunidad de llevar a la pantalla la historia real de Phiona Mutesi. Quizás es que consideren que un producto de este tipo, basado en una historia de superación y coprotagonizado por una actriz del calibre de Lupita Nyong’o, pueda asegurar la presencia del estudio en los premios de la Academia, más allá de las ya de por sí aseguradas nominaciones en la categoría de animación.

Y es que Queen of Katwe es justo lo que cualquiera esperaría de un producto de este tipo: una película agradable, extremadamente “segura” –en el sentido de que no se atreve a ir más allá de lo políticamente correcto–, que enfatiza de manera constante los ideales de la perseverancia, el triunfo, el amor y la familia. Todo muy típico en Disney. En ocasiones el filme sorprende con escenas más sutiles y potentes que contrastan con el aura de inocencia que rodea al resto del metraje (como la de la inundación o la constante lucha que ejerce el personaje de Nyong’o para mantener a su familia), por lo que parece existir una voluntad por parte de Nair de imprimir en su película retazos de la miseria que asola la vida en la parte más rural de Uganda. Y son estos momentos los que permiten que la atención del espectador no decaiga por lo que, finalmente, es imposible dejar la sala con mal sabor de boca.

Si algo hay que destacar de la película, aparte del buen hacer de Nair, son las interpretaciones de David Oyelowo y Lupita Nyong’o. Personajes esencialmente distintos pero fuertes y conmovedores cada uno a su manera. Las batallas personales de estos secundarios son lo que verdaderamente hace interesante la película, y no tanto el ascenso de la protagonista en su lucha por convertirse en la reina del ajedrez –juego que, personalmente, considero mortalmente aburrido–. Así pues, pese a ciertos problemas en cuanto a ritmo narrativo y una incapacidad para sortear lo que podríamos denominar “la censura Disney”, Queen of Katwe resulta cálida y suficientemente motivacional. No es ningún logro y, ciertamente, Mira Nair ha hecho películas mucho mejores. Quizás el hecho de que resulte tan satisfactoria obedece a una carencia absoluta de pretensiones. Es, simplemente y en términos populares, una película bonita.  


un artículo de Miguel Alcalde desde el London Film Festival.

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