Desde el Zinemaldia | Volumen V

Llegamos a la mitad del festival donde pudimos ver la nueva obra de Mamoru Hosoda, The Boy and the Beast, la primera película de animación de la historia del San Sebastián en Sección Oficial así como rrational Man, la película anual de Woody Allen o el análisis de Jafar Panahi a la sociedad iraní en Taxi Teherán, ganadora del Oso de oro en el Festival de Berlín. También Agustí Villaronga creó una de las películas más clasistas que he podido ver a lo largo del festival, El Rey de la Habana y El Apostata sorprendió erigiéndose como un film sobre las personas que son incapaces de hacer suya su propia vida.

Viaje hacia la madurez

(The boy and the beast, M.Hosoda – S.O. a competición)

Simplificándolo al máximo y teniendo que mencionar una referencia, mencionaría que Mamoru Hosoda ha realizado una adaptación de El libro de la Selva al anime. Ya no por obvias referencias a un protagonista joven en un mundo de criaturas, sino porque el alma de las dos es la misma. Ambas son un coming-of-age basado en el conocimiento o el aprendizaje en un lugar donde eres el ser más extraño, y por ende, el que más sufre el aislamiento. Porque The Boy and the Beast trata sobre personajes que sufren la soledad, y por supuesto, como superar esos sentimientos tóxicos que provoca, en el film, literalmente provoca un agujero negro en tu pecho. También habla de la naturaleza de la fuerza y de la importancia de la enseñanza, no alecciona, pero si se abre a diferentes variantes para comprender la multitud de formas que hay de madurar.

La animación, como nos tiene acostumbrados Hosoda, es esplendida, fluida y mágica. Es de los mejores artistas del Anime actualmente y de los verdaderos creadores de universos con vida animada. Pero a pesar de ello, y como es norma en este género de animación, no es precisamente sutil con sus temas. Siendo destacable el tratamiento cercano al peor Nolan (Sobrexplicación y ridículas verbalizaciones) de la novela de Moby Dick. A la vez que hay ciertas secuencias demasiado reiterativas en sus temas que podrían haberse acortado para hacer una película más fluida y directa. A pesar de que Hosoda no consigue igualar a su obra maestra, Wolf Children, consigue subir el nivel general de su filmografía y nos demuestra las grandes películas que llegaran firmadas por este interesante autor.

Allen contra la sociedad

(Irrational Man, W.Allen – Perlas)

Escuche en cierta ocasión que las personas más egocéntricas y narcisistas son los que mejor conocen sus defectos, porque eso implica un análisis propio y un tiempo dedicado a pensar en ti mismo bastante elevado. Es por eso que el mayor crítico de Woody Allen es él mismo. En algunas de sus películas, representa una versión de sí mismo o de un pensamiento utópico suyo de artista intelectual, para luego arremeter contra ella. Es por ello que Irrational Man no deja de ser interesante por mostrar de nuevo esa variante de Allen. Pero en este caso, es más acido con el mundo que consigo mismo, sin dejar su humor de lado. El autor arremete contra una sociedad que no puede permitir comportamientos fuera de las normas de lo respetable; como el cinismo, la aceptación de la soledad, la depresión o ser completamente anti-social. Sin embargo, acepta la felicidad muy unida a la sociopatía mientras lleves una buena actitud frente a tus compañeros, porque el personaje interpretado por Joaquin Phoenix representa un cambio en su filmografía, que a pesar de haber sido visto en otras, no está tan bien expresado como en Irrational Man.

Porque no nos engañemos por la publicidad y los tráilers, el film de Allen arremete contra el amor romántico y la figura del artista masculino sensible. Pudiendo ser vista en una interesante visión doble basada en el ego del autor con Anomalisa, pero siendo esta última mucho más centrada que Irrational Man. Pero a pesar de su núcleo y su mensaje, se pierde en ciertos sectores de la propia trama que emborronan los verdaderos temas de la película. Y a pesar de tratar tan bien sus ideas, no deja de ser difícil encontrar algo nuevo de Allen en su último cine, son extensiones de ideas posteriores, y da la sensación que nunca veremos algo completamente original del neoyorkino.

Analizando Irán desde su núcleo

(Taxi Teherán, J.Panahi – Perlas)

Jafar Panahi demuestra ser uno de los documentalistas más originales y arriesgados en sus propuestas del cine actual. Desde la premisa de él ejerciendo de taxista, grabando sus recorridos y las conversaciones con sus pasajeros, consigue una radiografía verídica del Irán actual. A pesar de tener la prohibición de no rodar, se arriesga con este film, demostrando una vez más, como no puede vivir sin rodar cine. Y aunque podemos ver cierto artificio de ficción en su documental, es importante la verdad que cuenta más allá de la conversación basada en si es una realidad o no. Porque Taxi Teherán habla del machismo más absoluta, de las restricciones que tienen los artistas para tratar su sociedad, de que le espera a las nuevas generaciones (tanto de artistas como de ciudadanos), como la religión y las supersticiones dominan la vida de algunas personas… Todo representado por personas que hablaran con Jafar sobre sí mismo y su situación. Es un cine lleno de ideas y analista puro, buscando curiosamente, el humor para enfrentarse a la corrupción social y política. Aunque no lo parezca, Taxi Teherán es de las películas más divertidas del festival, por medio de la comedia conectan mejor las ideas planteadas y las eleva. Es un film con una premisa sencilla, pero única en su realización, sin pretensiones consigue hablar, con mucho humor, de una sociedad que grita por un cambio.

Reunión de tópicos sobre Cuba

(El Rey de La Habana, A.Villaronga – S.O. a competición)

En la primera escena de El Rey de la Habana nos hacen una presentación de tono y personajes, nos deja claro que es una comedía negra sobre la pobreza y la sexualidad. Pero luego descubrimos que el humor podría no ser del todo intencionado, siendo un drama basado en la situación precaria de Reynaldo. Y es que Agustí Villaronga reúne durante dos horas todos los arquetipos manidos del cine social hispanoamericano, y siendo más concretos, del cubano. Haciéndolo de una manera que parece una parodia de ese tipo de cine más que una representación del mismo. La vuelta de tuerca que propone Agustí es la de analizar la pobreza desde la distancia, con cierto clasismo, simplificando los problemas del tercer mundo al mínimo. Siendo esta escena el ejemplo perfecto de esa idea; cuando en la fila de un puesto de comida, dos mujeres discuten sobre cómo el gobierno les roba y se aprovechan de los pobres. Segundos después, ellas se pelean y se genera un motín, robando toda la comida del puesto. Porque los pobres son como animales, el problema no es el estado, son ellos. Además de la magia y las videntes, que en este caso, te revelan el final de la película, por si quieres salir antes de la película. Y por supuesto, el único objetivo en la vida de los personajes es el sexo.

Es prácticamente la fuerza narrativa más potente de la trama, pero la vez, la más atonal. A pesar de poder hablar de los personajes y su relación con la sexualidad o con otros personajes, los utilizan únicamente para dar morbo, rodado sin pasión alguna. Por supuesto, las mujeres son un objetivo a conseguir, el sexo es algo que arrebatas de ella o que te da, no es una experiencia compartida. El sexo como trofeo. Sin embargo, hay cierto sector que considera que es una crítica precisamente al machismo. El problema es que Reynaldo en la película golpea a varias mujeres en diferentes escenas, y solamente en una el tono te marca que maltratar psicológicamente y físicamente está mal. En una película que te remarca tanto lo que debes sentir, sobre todo en las relaciones amorosas de los protagonistas, no puede ser sutil en sus temas. Su análisis cínico de la pobreza es demasiado visible como para creer que El Rey de la Habana puede tener algo de ambigüedad, o algo de calidad.

Hacer algo en tu vida

(El apóstata, F.Veiroj – S.O. a competición)

Podemos pensar que El Apostata crítica a la institución eclesiástica y gira alrededor de esa premisa, sin embargo, solo es un pretexto para analizar un personaje que se ha vuelto más normal en nuestra sociedad. Con mucho humanismo, Federico Veiroj, habla de aquellas personas que no pueden terminar nada, ningún proyecto, tanto laboral como estudiantil. Incapaz de madurar, en el sentido más clásico del término, asentarse con un trabajo fijo, tener una pareja y tener hijos. Veiroj hace un cuento, cercano al cine de Truffaut pero con un humor más freak, con una moraleja nada sutil pero sin pizca de paternalismo. El autor entiende a estas personas y les dedica una película sobre el terminar un proyecto para poder seguir adelante, aunque sea apostatar. Con un protagonista radicalmente gracioso, recordando y destacando una de las presentaciones de protagonista más divertidas que he visto.


Enviado especial a San Sebastián

NACHO VÁZQUEZ LUNA

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