Desde el Zinemaldia | Volumen IV

Cuarto día en San Sebastian donde empezamos con Amama, la denominada nueva Loreak. El documental donde grandes directores hablan del gigante Hitchcock en Hitchcock/Truffaut. El León de oro del festival de Venecia, Desde Allá. Un golpe al neoliberalismo y al capitalismo con la alocada High-Rise. Por último, la nueva súper producción de Atresmedia, El Desconocido.

Choque generacional

(Amama, A.Altuna – S.O. a competición)

El rasgo que hace más especial a Amama es la capacidad de analizar un conflicto generacional vasco y hacerlo universal. Porque en su matriz, no solamente el film habla de un cambio generacional necesario, tampoco trata únicamente del arraigo de las familias rurales a las tradiciones y la iconografía rural. Si no, habla de la necesidad de la unión de ambas generaciones, de no quedarse estancado en un mismo terreno cultural e innovar pero sin olvidar los iconos generacionales. Destruyendo conceptos como el caserío o el matriarcado vasco, sobre todo con el personaje de la hija, pero defendiendo las raíces vascas. Pero al hablar de una cultura así, hace realidad ese dicho de “habla de tu pueblo y hablaras del mundo”, siendo un mensaje resonante y global. Potencia esas ideas a partir de la utilización de la naturaleza, siendo uno de los núcleos narrativos donde luchan la modernidad y lo rural, con la fotografía, siendo preciosista en su búsqueda de luces y sombras en los bosques vascos. Sin embargo, es chirriante la utilización de los videoartes en ciertas escenas, a pesar de ser justificado, el tono del film se rompe y juega entre dos variantes absolutamente opuestas y no complementarias. Comprendo la idea del arte para conectar emocionalmente dos generaciones y lo entiendo como método para subrayar ciertos temas, pero en su lenguaje costumbrista la propia deja claro sus ideas, viendo innecesario esos cambios que podrían sacar al espectador de una gran pequeña película.

Anécdotas dispensables

(Hitchock/Truffaut, K.Jones – Perlas)

Es triste enfrentarse a un documental de este calibre con tantos nombres interesantes, y acabar decepcionado por la incapacidad del director de manejar tanto potencial. Ver a grandes directores hablar de cine, y siendo más concretos de Hitchcock, es maravilloso. Fincher y Scorsese desbordan amor al séptimo arte en cada escena en las que aparecen. Pero me cuesta entrar en una película que no ha podido sintetizar toda la información del susodicho libro, o por lo menos, utilizarlo para hablar del cine y la perspectiva que tiene del mismo cada director, o la revalorización de cierto cine de consumo como de autor, e incluso el análisis de Hitchcock como director más allá de su influencia y de dos escenas de Vértigo y Psicosis. Quedándose en lo anecdótico, como historias divertidas de los autores o la interesante relación entre los dos grandes directores. O la falta de autores verdaderamente influenciados por el cine de Hitchcock (¿Qué hacían allí Wes Anderson, Olivier Assayas o Arnaud Desplechin?) y faltando directores como Brian de Palma, Roman Polanski y M. Night Shyamalan. Siendo una versión light de un libro indispensable en la cinefilia, pero únicamente interesante para escuchar voces de autores hablando de cine, pero si quieres conocer el caso en profundidad, siempre estará el libro.

Presionando la empatía

(Desde allá, L.Vigas – Horizontes Latinos)

Es interesante cuando una película arriesga todo su mensaje a un conflicto moralmente difícil como el que plantea Desde Allá. Nuestro eje empático es un pederasta de familia adinerada que paga a jóvenes pobres para masturbarse, y como uno de ellos le deja huella. Precisamente, no solamente se produce una crítica de la utilización sexual de la clase alta con la baja, si no de la utilización completa, tanto emocional como física, siendo objetos que pueden ser comprados a cierto precio. E hilando unas ideas oscuras y retorcidas del amor y que entendemos por romanticismo. Incluso la estructura del propio guion se posiciona para plantear el film como una dramedia romántica. Para arriesgar más, su forma se basa en escorzos y desenfoques que parecen hablarnos de la situación actual de Venezuela y prácticamente de la nuestra. Un país sin identidad donde los adultos siguen aprovechándose de una generación perdida. Sin embargo, un lenguaje cinematográfico que adquiera elementos vacíos de la propia película para darles sentido podría haber creado un gran film, pero sus carencias visualmente huecas dañan la historia de Desde Allá.

Capitalismo vertical

(High-Rise, B.Wheatley – S.O. a competición)

Un absoluto salto al vacío realiza Ben Wheatley en este giro en su filmografía, pudiendo asemejarlo, pero guardando las distancias, con el cambio que tiene Kubrick en su filmografía con 2001: Una Odisea en el espacio. Todo lo que destacaba de su cine aumenta a un nivel inclasificable, único y adquiere una autoría irrefutable. A pesar de ser una de las pocas películas donde se puede creer o sentir que la grabación ha ocurrido sin planificación alguna y el director solo indicaba a donde grabar mientras los actores hacían locuras, Wheatley tiene un control firme sobre el caos que reina en el edificio. Sin embargo, no se podría decir lo mismo del arquitecto, interpretado por el gran Jeremy Irons. Porque el rascacielos es una estructura muerta y podrida desde el minuto uno del film, en ningún momento se puede creer que el proyecto pudiese funcionar, pero parecen defender que es el mejor sistema entre todos los malos. Porque obviamente, Wheatley y J.G. Ballard en la novela original, hablan del capitalismo. Pero la base no es sobre el conflicto entre ricos y pobres, es sobre la lucha de la burguesía por mantener una estructura que hasta a ellos mismos, les destruye. Pero curiosamente, podemos hablar también de una serie de clases donde la pobre no es estereotipada y nos adentramos más en la destrucción de una clase media y la fuerza de una alta burguesía centrada en defender su trono. “Estos pobres siempre pensando en el dinero”, afirmaba un vecino de la planta alta.

Pero más allá de una reafirmada alegoría sobre la necesidad de la destrucción de un sistema que se fagotiza para mantenerse vigente, la película es capaz de profundizar más en cuestiones sobre si el problema es el capitalismo o somos nosotros. Porque es un estudio de personajes y clases, podemos hablar de caricaturas hiperbólicas para descubrir verdades oscuramente humanas, siendo el protagonista, interpretando su mejor papel Tom Hiddleston, uno de los personajes más interesantes por ser uno de los verdaderos ejes del problema. Siendo High-Rise una de las nuevas referencias al hablar de cine absolutamente nihilista y pesimista, quitándole el puesto a El Club de la Lucha. Sin embargo, el lado críptico del film existe, dando la sensación de ser una obra inabarcable, pero ya en su primer visionado da las claves para entender su núcleo narrativo. Incluso al final del propio film verbalizan con un discurso de que trata High-Rise. Porque Wheatley no es sutil sobre el núcleo de su historia, busca crear una espacio narrativo claustrofóbico que es el edificio donde, como ocurría en El Ángel Exterminador, los personajes no puede huir de él y su poder. Porque High-Rise es el caos, con sus aciertos y fallos, pero realizada con una energía arrebatadora que te posicionara. Y yo ya he elegido mi bando.

La parodia intencionada (o no)

(El desconocido, D. de la Torre – Velódromo)

Probablemente la publicidad, la sinopsis o el tráiler habrán dado a entender que El Desconocido es un thriller que proviene de esa corriente de género donde se encuentran Última llamada y Buried. Pero a los diez minutos de metraje, el film te deja claro que no, es una comedia pura. Sigue una estructura de chistes impecable, donde todos los elementos del largometraje están hechos en pos del humor y el análisis del thriller. De forma magistral, la caracterización de los personajes proviene de todos esos tópicos manidos del thriller de los 90, como el padre protagonista que pasa demasiado tiempo en su trabajo, que su mujer por ello tiene una aventura y sus hijos no le soportan. Recordando Sharknado, El Desconocido copia vilmente algunas set-pieces y frases del film mencionado para utilizarlas en otro contexto, por ejemplo; escenas donde el peligro de muerte no importa y la prioridad es recordar a su padre que si pasase más tiempo con sus hijos, su mujer no le podría los cuernos. Pero como mencione, el humor proviene de todos los elementos, también en lo visual. Un filtro verde que en cuanto sonríen, o enseñan la dentadura, los actores revelan tener un brillante color césped. O el lenguaje cinematográfico que plantean, basados en muchos planos secuencias, que siguen la misma idea, la de grabar toda conversación entre personajes dando vuelta sobre ellos mientras hablan.

Pero más allá de una realización absolutamente pobre, podemos llegar a pensar de forma sincera que el guionista ha creado un guion basado en la teoría del poshumor, siendo su objetivo el llevar el tópico más extremo de un cine que dejo de existir hace bastantes años, pero realizarlo de forma sincera para así, hacerlo mucho más gracioso y abrir una nueva etapa en el cine español cercana al mejor Verhoeven.

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