Los primeros planos en Whiplash

Después de los títulos de crédito, vemos a Miles Teller tocando la batería. Por medio de una Steadicam nos vamos acercando a él lentamente, la cámara se vuelve un depredador que acecha al protagonista. Finalmente, él se percata de la cámara, se disculpa ante ella. Con un contraplano vemos a JK Simmons saliendo de la oscuridad. Podríamos pensar que esa perspectiva que observábamos anteriormente era la del personaje de JK Simmons, pero ciertamente, sería imposible de una manera literal por la visión casi a ras de suelo que presenta. El personaje debería ir arrastrándose para que eso fuese así, aunque ello daría para una buena parodia. En Whiplash la cinematografía no representa literalmente las perspectivas de los personajes, representa las emociones de los mismos. La clave de ello no es que entiendas lo que viven en la película, el objetivo es que vivas con ellos toda la experiencia.
Muchas veces la fotografía de una película, o más bien, las elecciones respecto a los planos suelen ser atribuidas a una de las frases más horribles de la industria: “Vamos a hacer X porque queda muy bien.” Al no comprender la importancia del lenguaje visual, tanto para contar la historia como los sentimientos de los personajes, pierdes la gran oportunidad de convertir el cine en el arte audiovisual. Puede ser que en ese intento consigas acertar narrativamente algún punto, pero, sería pura casualidad. Al tener claro el poder de la imagen puedes jugar con ella y crear una verdadera experiencia en el espectador. Esa propuesta se lleva al absoluto límite en Whiplash.

Whiplash-Scream

 

Uno de los rasgos más característicos de la cinematografía del film son los planos de rango corto. El movimiento y los planos detalles consiguen no solo dar dinamismo a la imagen, también consiguen crear la música antes que el propio sonido. Muestra de ello son esos momentos previos a los ensayos, donde por medio de los nombrados planos detalle observamos los pequeños rituales que realizan los músicos antes de tocar su respectivo instrumento. Eso nos acerca a ellos y a su arte, únicamente por medio de la cinematografía. También hay que resaltar la habilidad del foquista, sabiendo amaestrar el foco en planos detalles y con movimientos altamente costosos (Esos héroes anónimos que son los ayudantes de cámara). Durante muchos momentos Whiplash podría haberse permitido el utilizar un plano más convencional, pero decide poner todo su esfuerzo en tratar narrativamente las acciones que se realizan. Su estupenda forma va reforzando su fondo, asunto que todavía grandes directores no saben manejar.
También es cierto que el dinamismo lo consigue también gracias a un grandísimo montaje. La mezcla entre esas escenas tan bien rodadas y ese montaje produce ritmo, tanto como las canciones que son tocadas. Porque la importancia de ello es que la propia cinematografía produzca la música que es tocada y a medida que el film progresa la intensidad aumente. Eso lleva a que la cámara produzca movimientos más viscerales que llevaran al espectador a sentir los golpes físicos y emocionales de los personajes. El mayor ejemplo posible en la película es en la escena final, donde a la vez que se unen todos los temas tratados anteriormente, se suma la potencia de la imagen para ayudar a representar esa lucha interna y externa que sufre el personaje. Porque la fotografía, como la dirección de arte son trabajos en el cine con aspiraciones expresivas y creativas, no decorativas. Parece que muchos cineastas lo han olvidado.

NACHO VÁZQUEZ

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