Visión doble: Interstellar

A FAVOR

LA MECÁNICA DEL CORAZÓN

POR LUIS FERNÁNDEZ

Así se titula un precioso cuento de Mathias Malzieu sobre un joven con un corazón tan frágil que si se enamora su corazón se romperá en mil pedazos. Y esta es la propuesta de Cristopher Nolan, el amor como motor del mundo y del cambio. El amor que atraviesa el tiempo y el espacio. Una idea tan humana que caerá como un jarro de agua fría en un mundo tan cínico como el nuestro.

Vamos a empezar reconociendo los errores, Interstellar tiene alguna incongruencia y un episodio concreto mal construido, no es una película perfecta. Ya está. Entonado el mea culpa podemos centrarnos en aquello que la hace una película inolvidable, lo que la convierte en la GRAN película de Nolan y, a la vez, en la más controvertida. El director nos presenta una historia original (por mucho que me esfuerce, más allá de las referencias visuales no encuentro grandes influencias de 2001 o Gravity; quizá si algo más de Contact. Y los elementos en común con estas películas son tangenciales no son el núcleo vertebrador de la misma. Por ejemplo, el contacto con “ellos” que podemos ver en Contact o 2001, pierde sus paralelismos por el salto al vacío que da Nolan.

Es este punto, el gran giro central de la película el que le generará sus mayores detractores. Acudir al AMOR como factor explicativo de toda su cosmología es el GRAN acierto y su mayor punto débil. Es su mayor acierto porque Interstellar cree profundamente en el ser humano, en su capacidad de avanzar, de superarse y sobrevivir, contiene un mensaje profundamente esperanzador sobre nuestro futuro. Y es su punto débil porque en un mundo tan cínico que nos ha tocado vivir apelar a las emociones resulta insuficiente. Gran parte de la crítica y del público encuentra esta explicación como un vía de escape facilona para evitar contestar a las preguntas que se plantean. Un caso similar al que sufrió la magnífica El atlas de las nubes quién en su pasión por el ser humano y por los lazos que nos unen se vio inmediatamente atacada por aquellos que la consideran filosofía new age para paletos. Es comprensible que los planteamientos no gusten y no se adecúen a la moderna cientificidad, pero ello no les hace perder el valor que tienen.

Y el problema reside en que al explicar todo a través de un sentimiento, del amor en concreto, Nolan está otorgando poder al ser humano para determinar su futuro. Lo cual es un pensamiento esencialmente bello y aterrador a su vez. No hay un “ellos” que nos salven, ni un dios que nos guíe… y nuestro universo se quedará pequeño en algún momento y tendremos que expandirnos hasta límites insospechados. Nolan hace lo que el resto no, porque no puede o no quiere, Nolan cree en nuestra inteligencia (por mucho que se nos tache de ignorantes a quienes alabamos la película).

Es inevitable que el pesimismo sobre el ser humano se contagie en ocasiones, y puedes llegar a pensar que una gran película como Qué bello es vivir, que en el fondo no deja de aludir al mismo sentimiento y a tener la misma confianza en las personas, podría ser destrozada hoy en día. Pero son películas como Interstellar las que ayudan a recuperar esa chispa de la vida que a veces perdemos, esa chispa que con tanto mimo Nolan se ha encargado de transmitirnos. Esa chispa que Anne Hattaway nos recuerdo y se encargará de transmitir. Por esto y por mucho más, Interstellar es una de las mejores cintas de ciencia ficción jamás rodadas.

EN CONTRA

SENTIMIENTOS CALCULADOS

POR NACHO VÁZQUEZ

Jonathan Nolan escribió el guion de Interstellar, pero hubo una versión previa a la presentada en cines, una que iba a ser rodada por el propio Spielberg. El famoso director estaba muy interesado en esa vuelta a la ciencia ficción más old school con un núcleo sentimental familiar, era una película escrita expresamente para él. Pero las ideas que presentaban ese escrito eran demasiado caras para el estudio, pero Christopher Nolan reescribió el guion con su hermano y lo presentó a la productora, es esa la película que podéis ver actualmente en cines.

El problema es que la Interstellar que se puede ver en cines es un absoluto descontrol narrativo, una película desmedida que no sabe lo que es. Por esa primera imagen de una maqueta de una nave cubierta de polvo, podemos pensar que Nolan quiere volver a un tiempo donde el hombre podía soñar con esos mágicos viajes espaciales. Esa sensación que parece haber perdido el cine contemporáneo, el asombro y la expectación por la aventura. Sin embargo, Interstellar piensa que la aventura espacial es viajar a dos planetas con la misma paleta de colores, misma situación causa-efecto en las dos, peleas a puño (y a cabeza) entre dos astronautas en uno de los planetas y centrarse en la ciencia detrás de la aventura, dejándola tan detrás de tantos conceptos que se diluyen en una galaxia de ideas inconexas. Es como si a Nolan le asustase el espacio y la aventura espacial, incluye en el montaje brevemente imágenes de planetas y estrellas, sin ninguna sensación de composición fotográfica y no dejando que la imagen se funda en el espectador al durar los fotogramas tan poco. Incluye esos planos kubrickianos para “homenajear” al director, pero sin comprender que los hacía tan bellos.

Falta de originalidad en los planetas y en las propias aventuras.

Nolan ha intentado hacer en Interstellar un drama familiar, una aventura espacial y un documental científico.

Kubrick con 2001: Una odisea en el espacio también se informó sobre la ciencia detrás de los conceptos tratados en su película para mantener una lógica interna. El problema de ello, es que Nolan vuelve esa lógica interna en el núcleo de la historia. Haciendo entender que el director estaba asustado de que Neil de Grasse Tyson sacase errores en el realismo del film, haciendo que sea uno de los objetivos del film, ser lo más realista posible. Eso hace que deba crear burdas composiciones visuales para mantener esa veracidad y el añadido del tiempo de investigación para llevar al argumento a un terreno más realista. También provoca el abandono momentáneo de la trama para que los personajes expliquen al espectador como Nolan se ha informado para el escenario, tanto que se ha olvidado tratar el fondo. Eso hace que una gran parte de la película sean sobre todo explicaciones científicas y emocionales de los personajes, olvidando la sensación de asombro del espacio y, por supuesto, el supuesto núcleo real, la relación padre-hija.

Si hay algo que resalta todos los problemas de Interstellar, es como Nolan debe justificar el amor de un padre a su hija. El autor es conocido por sus numerosas explicaciones y por su búsqueda por conectar todas las acciones en sus películas, pero en este caso, busca justificar el amor para hacerlo comprensible en la trama. Ha buscado unir la ciencia con los sentimientos, haciendo a Interstellar una fría ecuación sobre el amor. Ese es el verdadero problema de la película, que mientras Matthew McConaughey encuentra que lo que sentía por su hija es valiosa para la trama y no un lastre, encima te lo explica con detalle. Nolan no entiende las emociones humanas y las ve un inconveniente si no vienen justificadas para un futuro. Como esa necesidad suya de que las mujeres, muertas normalmente, sirvan como motivante para el protagonista. En este caso los personajes femeninos resultan nefastos, funcionando únicamente alrededor del protagonista, y el ejemplo más atroz es Murphy. Un personaje que gira alrededor de su padre, perdiendo su identidad propia. No es más que el dolor que le causa su padre al irse. Además de que su parte en el film, podría haberse eliminado perfectamente en el montaje, ya que no aporta nada a la trama salvo en su tramo final, pero aun así, es explicada esa parte esencial al personaje de Matthew. Nolan no tiene ni el corazón de Spielberg ni la maestría de Kubrick, sencillamente está ahí, intentando ser los dos y no consiguiendo absolutamente nada.

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