Especial Ira Sachs (El amor es extraño)

SOBRE ‘EL AMOR ES EXTRAÑO’:

Parece que en estos últimos días sólo se habla del viaje por el universo que nos plantea Christopher Nolan. Polémicas aparte, no hay más que echar un vistazo a uno de los más fiables termómetros de la cultura popular de nuestra época: Twitter. Interstellar está por todas partes.

Estrenada el mismo viernes que la película de Nolan, es comprensible que El amor es extraño haya sido eclipsada tanto en taquilla como en cobertura mediática por la repercusión que trae consigo cada nuevo lanzamiento del director de Origen, indiscutible maestro a la hora de crear fenómenos sociales que trascienden lo estrictamente cinematográfico.

Sería una autentica lástima que la última película de Ira Sachs, director algo ignoto en España que recientemente cosechó gran éxito entre la crítica gracias a su penúltimo estreno, Keep The Lights On (ubicada entre los diez mejores estrenos del 2012 por ni más ni menos que la prestigiosa revista Cahiers du Cinéma), pasara desapercibida en medio del “Huracán Nolan”.

El amor es extraño es una obra pequeña, modesta, sin muchas ambiciones. Cuenta la historia de una pareja de ancianos homosexuales (Alfred Molina y John Lithgow) que aprovechando la nueva ley que permite a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio deciden casarse. Esta acción tendrá un impacto negativo cuando uno de ellos pierda su empleo como profesor del coro en una escuela católica como consecuencia de la indignación de algunos miembros en las altas esferas del clero ante la mencionada boda. La precariedad de su situación económica les obligará a tener que marcharse de su hogar, que en sus nuevas condiciones no pueden mantener, y mudarse por separado con su familia uno (Lithgow) y con unos amigos el otro (Molina).

Ira Sachs muestra con modélico buen gusto cómo afecta este cambio a sus vidas (y a su relación) y los problemas que surgen de él: la distancia del ser querido, la incomprensión e incomunicación con la propia familia, la herencia generacional, la lucha por mantener la dignidad en la tercera edad.

La película acierta de lleno en no dar importancia al hecho de que los dos protagonistas sean homosexuales: se trata simplemente de dos personas que se aman y, afortunadamente, hoy en día su causa no necesita ser reivindicada. Más bien la trama se centra en la entrada de la pareja a la vejez y la inmutabilidad de su amor a lo largo de ese paso, irresistible a la erosión del tiempo. Un amor maduro y sereno al compás de las calmadas partituras de Chopin que brilla en mitad de la agitación sentimental representada por los miembros de las generaciones más jóvenes de la familia de la protagonista. Todo ello sin tirar de trucos emocionales baratos ni apelar a la lagrima fácil: Ira Sachs da una lección de contención, sutileza y elipsis.

Estamos ante una narración sosegada y contenida que siguiendo el modelo del cásico japonés Yasujiro Ozu (inspiración abiertamente reconocida por Sachs, en especial sus Cuentos de Tokio) se hace un hueco en nuestro corazón por la senda de la sencillez. No hay grandes sorpresas ni revelaciones, pero sí mucha calidez y humanidad.

Tuve la enorme suerte de conversar brevemente con el director tras la proyección de El amor es extraño. En lugar del alma tortuosa que imaginaba que tendría que ser la persona responsable de la desgarrada y desgarradora Keep The Lights On, me encontré a un hombre que después de superar una difícil relación sentimental (la que narraba su recién mencionada película previa, que, recordemos, tenía un marcado componente autobiográfico) se encuentra en paz, satisfecho e irradiando esa sabiduría que solo conceden el paso de los años y las malas experiencias. No es extraño que en esas circunstancias haya nacido una película feliz y madura.

ENTREVISTA A IRA SACHS:

Ira

En el sofá de la librería Ocho y Medio de Madrid está sentado Ira Sachs junto a su traductora. Demuestra un exquisito gusto para vestir y hace gala de una gran amabilidad y educación pese a llevar dando entrevistas toda la mañana. Cuando me toca el turno me acerco torpemente cargado de carpetas y libros de la universidad, de donde vengo. Sonriente, se levanta y extiende me tiende la mano. Le digo en inglés que gracias por recibirme y me contesta en un dudoso español “Gracias”. Acto seguido se ríe y se da cuenta de su error: “Sorry, it’s ‘de nada’, right?”. Su cine me lo hacía imaginar, pero ahora lo he confirmado: Ira Sachs es un tipo simpático.

¿Cómo surgió la idea para el guión?

La idea para hacer El amor es extraño viene principalmente de dos sucesos:

Primero, los cambios en mi vida personal después de salir de una relación bastante turbulenta, la que mostraba en Keep The Lights On. Después de lo sucedido en esa etapa de mi vida he tenido experiencias que me han hecho plantearme y creer que el amor entre dos personas puede durar a lo largo de toda su vida.

Por otro lado, un día, leyendo el periódico encontré una historia sobre un profesor de un coro que fue despedido tras conocerse que había contraído matrimonio con su pareja homosexual.

¿Qué le llevo a elegir a Alfred Molina y John Lithgow como protagonistas?

Ambos son viejos amigos y tienen mucha complicidad entre ellos, además de una gran relación. Y, por supuesto, todos sabemos que son grandísimos actores. También cuentan con un facilidad para desarrollar cierta comedia ligera, casi suave, que era justo lo que buscaba para la película. En el caso particular de John Lithgow, estamos acostumbrados a que haga papeles de personajes biggerthanlife, mientras que aquí buscaba que fuera como la vida misma.

¿Cuáles han sido las principales inspiraciones a la hora de hacer la película? A mí, personalmente, me ha recordado mucho al cine de Ozu, y en concreto a Cuentos de Tokio, con cuya trama guarda muchas similitudes.

Sí, tuve una gran influencia de Ozu y de esa película en particular. Mi coguionista, Mauricio y Zacharias, y yo asistimos a una ciclo retrospectivo de Ozu en Nueva York. Veríamos alrededor de diez películas suyas durante esos días y tuvo un gran impacto en nosotros a la hora de escribir el guión. De hecho, la trama de El amor es extraño toma muchos elementos de Cuentos de Tokio, sí. Me encanta su cine. De hecho, mi próximo proyecto está basado en otras dos de sus obras.

¿Qué más nos puede decir de esta próxima película?

Se llamará ‘Thank You for Being Honest’ (‘Gracias por ser sinceros’) y tratará sobre dos amigos de 13 años que hacen un juramento para no volver a hablar y lo que ello supone para sus respectivos padres. Tratará sobre la familia y sobre todo sobre la amistad. No hay ninguna relación romántica entre los niños, aunque uno de ellos es homosexual. Mis películas no hablan del amor, sino más bien de la intimidad en general. Ésta será igual.

Sí, definitivamente Ira Sachs es un tipo simpático. Y un gran director.

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