Entrevista al equipo de Blue Lips

Llega a las pantallas españolas Blue Lips, un proyecto muy especial, una colaboración entre seis directores para crear una película coral en la que seis personajes perdidos y desorientados se encuentran en las calles de Pamplona durante los Sanfermines. En La llave azul hablamos con dos de sus directores, Nacho Ruipérez y Antonello Novellino, y con uno de los protagonistas, Simone Castano.

¿Cómo surge este proyecto? ¿De qué forma empezáis a colaborar?

Antonello: La idea surge de una de las productoras que se encontraba hace unos años paseando con su hija por Pamplona y pensó que sería bonito reencontrarse con los amigos con los que había estudiado en Los Ángeles organizando algo juntos. Yo y Nacho, casualmente, no somos del grupo, somos los agregados del grupo.

Nacho: Entramos los dos por un concurso, que era una parte más de la película, parte de la promoción. Teníamos que rodar la misma secuencia, que giraba en torno al personaje de Sagrario. Gané yo, y Antonio quedó finalista, y como hacía falta un director italiano y había quedado finalista, pues la elección era obvia. Entramos los dos de fuera.

Antonello: El resto se conocieron en Los Ángeles, estudiando cine, y como proyecto de fin de carrera pudieron participar en el rodaje de “Entre copas”, y allí fue donde se estableció la amistad. Y de esa época viene también el título de la película, porque cuando se reunían solían beber mucho vino, quedándoles los labios azules, “blue lips” en inglés.

Sois 6 directores, con inquietudes diferentes, ¿cómo ha sido la coordinación y el equilibrar los intereses de cada uno?

Nacho: En realidad es muy sencillo, nos lo suelen preguntar porque parece una parte muy complicada y en realidad ha sido lo más fácil del mundo. Hemos hablando mucho durante la preproducción aunque fuera por Skype, además al compartir jefes de equipo, jefe de fotografía y director artístico nos han ayudado a unificar la película. Y al hablar de referentes, de otras películas, imágenes… llega un momento en que sabemos que estamos haciendo la misma película, y podemos codirigir una escena entre dos o tres, cada uno haciendo hincapié algo más en su actriz/actor. Pero era lo interesante de la película, poder hacer un proyecto colaborativo.

Antonello: Es que la película no son varios cortos juntos para hacer una película. Es una codirección entre seis personas. No son capítulos como “Relatos salvajes” o “Al final todos mueren”… aquí cada uno empieza dirigiendo en su tierra y cuando nos juntamos en Pamplona también juntamos las historias. Todos hemos opinado de lo de los demás.

Llama la atención el inicio de la película en localizaciones tan diferentes… algo que parece complicado a nivel de logística y presupuesto.

Antonello: Esta película es muy barata. Yo soy italiano y para mí era muy sencillo moverme. Cuando elegí a Simone, mi protagonista, fui a grabarle a Mattera, y decidimos cambiar la ciudad de origen, que era Roma, por Mattera.

Nacho: La parte de la producción fuerte estuvo en Pamplona. Para el inicio de cada historia se rodó casi en formato cortometraje, un equipo muy reducido y recursos muy escasos.

Antonello: Casi dos días en cada sitio, por cada localización. Un presupuesto muy básico. No sé si lo puedo decir pero eran como 2.000 euros, para bocadillos y poco más.

Nacho: Iba el director de la parte, el director de fotografía y una de las dos productoras. Y en cuanto a dirección artística había un delegado en cada país al que le transmitían las ideas que querían transmitir. Y después el propio protagonista de cada historia.

¿Por qué los Sanfermines?

Antonio: Básicamente fue un deseo de una de las productoras.

[La entrevista es interrumpida por la llegada de Simone, recién aterrizado en Madrid sin apenas haber dormido. El reencuentro con los directores es caluroso. Simone se incorpora a la entrevista y continuamos]

¿Cómo ven desde fuera, en este caso dos italianos, una festividad como los San Fermines y todo lo que la rodea?

Simone: Pues la he visto desde dentro (ríe). Una locura, pero es una locura buena. Me sorprendió que nadie se agrediera y estuviera simplemente allí para disfrutar de la fiesta.

Nacho: Sabes que pasa, nosotros no pretendemos hacer un documental. La idea es ver los Sanfermines a través de los personajes con todos sus tópicos: las tetas, el machismo…

Antonello: cosas que son reales…

Nacho: Lo que no entramos es en la polémica. Yo por ejemplo soy antitaurino, no puedo sacar los toros de la película. Tú tienes que llegar y verlo, y después cada uno que decida. En el fondo son unos personajes aparentemente perdidos se encuentran en un lugar donde es imposible perderse y encontrarse sola. Podría haber sido en un concierto multitudinario y creo que la sensación y la película hubieran funcionado a la perfección.

Vamos a recuperar un tema anterior, Simone, ¿qué supone trabajar con varios directores a la vez?

Simone: Pues te voy a hablar de esta experiencia en concreto, no en general porque es muy distinto. En “Blue Lips” ha sido una maravilla. Aparentemente es difícil trabajar bajo las órdenes de varios directores, aquí no, porque existió una verdadera colaboración entre ellos y también entre los actores. Un encuentro verdadero entre el equipo.

Nacho: estábamos muy predispuestos para esto y los egos se quedaron muy fuera de la película. Hubo una gran colaboración para superar las dificultades y para, por qué no, pasarlo bien. Queríamos jugar y jugar con la improvisación. En concreto Simone es de los que más ha improvisado por las circunstancias de su personaje, especialmente el seguimiento al personaje de Malena a través de las fotografías.

Simone: Si. Para mi significó estar siempre listo. No tenía momentos de pausa. Tenía que controlar a Malena por una parte, a Antonello por otra. Además, era una mancha negra en medio de los Sanfermines, era el único vestido de negro dentro de una masa blanca. Estaba fuera de juego, en un lugar que no es habitual. Fue como estar solo dentro de la locura de la fiesta. Pero eso sí, muy divertido.

Nacho: Estas conversaciones que se producen aquí, era el mismo ambiente que teníamos allí. El inglés era el idioma madre. Era la película de todos. Lo necesitábamos. Los directores estábamos vestidos para la ocasión, incluso aparecemos como figurantes.

Personajes perdidos, desorientados… ¿es representativo de la sociedad actual? ¿es en lo que nos hemos convertido?

Antonello: Si. Es representativo de mucha gente que te puedes encontrar ahora. Hay muchas personas perdidas por diferentes razones. Aquí en España se nota mucho. Siempre hay alguien que te atrapa y estos personajes están atrapados con su pasado. Los personajes tienen que liberarse y romper con su pasado.

Nacho: ocurre algo que les hace tomar conciencia. Lo que teníamos claro desde el guión es que no queríamos explicar el cómo, no se ve como se resuelve su situación, como se resuelve la vida de uno. Ellos están en una cápsula del tiempo particular. No queríamos dar recetas, ni explicar las fórmulas del universo. Son muy simples las propuestas.

Antonello: Son propuestas muy reales con personajes que realmente te puedes encontrar.

Simone, el suyo es uno de los personajes con mayor carga dramática ¿cómo se prepara para un papel así?

Simone: Principalmente analizando el pasado. Con Antonello hemos hablado mucho sobre su visión del personaje, y los conflictos del mismo. También realizamos una serie de improvisaciones sobre Vittorio, mi personaje, para llegar a su esencia. Lo que me ha impresionado es el perfeccionismo de Antonello. Todas las escenas eran buenas pero siempre se necesitaba una toma más… pero resultaba tremendamente satisfactoria.

El relato de Sagrario funciona como relato vertebrador, ¿era esa su intención?

Nacho: Si, claro…Ella es Pamplona. Es el personaje local, la vinculación con el marido, las fiestas… y por cuestión de edad también es un poco la madre del resto de personajes. Además, que acaba casi otorgando el propio título a la película.

Respecto al casting, ¿fue un proceso conjunto o cada director tuvo la oportunidad de escoger libremente a un actor de su preferencia?

Antonello: Si, si, por separado…

Nacho: En mi caso fue un poco particular por como preparamos esta secuencia para el concurso, yo hablé con Mariana Cordero, y Antonello había también contactado con ella.

Antonello: Pero también el otro chico, Mario de la Torre, la había contactado. A mi me había dicho que ya estaba en otra cosa…

Nacho: Es cierto. A ella le llamaban y decía “coño, ¿otra vez?”. Teníamos claro que era ella, por el olfato. Los actores muy buenos hacen cualquier papel, pero todos tienen una cierta tipología, o registros. A ella la veíamos muy clara con esta idea de madre que enlaza con el norte tan matriarcal. Tenía que ser frágil por fuera pero tener una gran fuerza interior. Y ella lo daba perfectamente. Era una cuestión de energías. A pesar de no ser vasca, pues es andaluza.

Antonello: La elección de Simone fue diferente. Yo estaba buscando actores italianos, me llegó una foto suya y dije, es este. Le escribí y le explique que buscaba actores para un proyecto. El no tenía experiencia salvo alguna cosa de teatro. La productora no tenía material grabado de él. Entonces me fui a Mattera para hacerle un cortometraje de cinco minutos sobre el personaje de Vittorio.

Simone: A mi me gusta trabajar. Y Antonello llega de España a Mattera para hacer un cortometraje. El me ayudaba a mí y yo le ayudaba a él. Hubo cierto momento en el que no sabíamos que hacer, pero dijimos vamos…

Antonello: Si, porque en muchos lugares no nos permitían grabar, y disimuladamente grabábamos directamente sin pensarlo mucho para hacer ver que era él el personaje.

Simone: Además, al grabar el video cambiamos el lugar, que originalmente era Roma,

Antonello: Es cierto. Vimos que Roma no cuadraba. Y Mattera que era una ciudad de piedra podía ser un personaje más…

Nacho: Y el tempo de las personas que allí viven que contrasta de forma evidente con el caos de los Sanfermines…

Para terminar, me gustaría que convencieseis a nuestros lectores para ver la película.

Nacho: Yo creo que se van a sentir identificados con las historias. Son 6 propuestas. Puedes emocionarte y reírte porque hemos tratado de bañar de humor a la película.

Antonello: Realmente tiene un poco de todo. Es un fragmento de una vida y creo que hemos conseguido homogeneizarlo bien. Creo que puede gustar a cualquier persona. Sales y piensas que buen rato he pasado.

Simone: Creo que la química entre actores, directores y todo el equipo traspasa la pantalla. Creo que es una película que sale del estómago, muy visceral.

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