La figura: Damián Szifron (cineasta argentino)

Pudimos realizar en el Festival de Sitges 2014 una entrevista con el aclamado Damián Szifron. El director de Relatos Salvajes, película aplaudida tanto en Cannes como en San Sebastián y que se ha vuelto el film más visto de la historia de Argentina, nos la concedió a nuestro medio y a los compañeros de la web Cor de tinta. En los minutos previos a la entrevista, nos agradeció y felicitó por el duro trabajo que realizábamos en prensa, demostrando así su simpático carácter. Tuvimos veinte minutos para poder preguntar al cineasta por su obra, en los cuales respondió de una forma fluida, sincera y receptiva. Fue encantador hasta el último minuto, siendo un auténtico placer entrevistarlo.

Me gustó mucho el formato, las historias auto-conclusivas. ¿Qué lleva a realizar un formato tan poco convencional y no una trama de noventa minutos?

Estaba escribiendo otras películas igualmente poco convencionales, porque era una tetralogía de ciencia ficción. Que iba creciendo exponencialmente, y a medida que las creaba, iban apareciendo otros conflictos. Otras imágenes que me capturaban bastante, veía una situación que me llamaba la atención y me asaltaban esas ideas. Para que ellas no se volvieran largometrajes, ya que tenía de por sí bastantes, las comprimí. Les hice un tratamiento bonsái para no dejarlas crecer demasiado, trataba de huir de la elipsis y me forzaba a no tener la pausa de “Dos horas después”. No, no. Sigamos en este escenario y exprimámoslo al máximo. Y el resultado de ello fueron unos cuentos muy potentes que me gustaban y les veía belleza. Me expresaban de una forma sintética, eran como Haikus. Los empecé a escribir, pensando que los iba a rodar dentro de muchos años. No sabía que iba a hacer con ellos. Pero cuando vi que tenía cuatro o cinco unidos por tema, que había algo que los atravesaba, que juntos expresaban algo mayor que por separado, sin darme cuenta apareció el guion en mis manos y tenía un nuevo largometraje. Eso para un guionista es bárbaro, como fue sin dolor simplemente salió. Y así lo disfrute tanto que ni me di cuenta. Cuando disfrutas las cosas, pasan rápido, como en el cine cuando eres espectador.

Sobre los relatos o segmentos, leí en otras entrevistas que no solamente realizaste las historias incluidas en el film, si no aproximadamente quince. ¿Podría hablarnos de alguna?

Sí, tenía muchas historias guionizadas e incalculables esbozadas. Estaría encantado de hablarte de ellos, pero tengo pensamiento de filmarlos, no podría contarte el argumento detalladamente. Pero razoné que las incluidas en la película, tenían el símil del tema. Luego había otras, más fantásticas, que incluían un gigante y el abanico es muy amplio. Otra de un delito muy sofisticado en el marco de un jardín de infantes. Había mucha diversidad, pero los incluidos eran los Salvajes. Aunque había un par que eran salvajes también que podrían formar parte de una continuación llamada Más Relatos Más Salvajes.

Habla de que no hay una línea argumental que una todas las películas, pero sí que esta la violencia. ¿Cuándo empezaste a escribir los cuentos pensabas en algo así?

No, me di cuenta que todos compartían eso. No, francamente no. Creo que en última instancia, hay una cuota de violencia. Pero realmente, creo que lo que los une es un deseo de liberación. Yo lo que percibo en los personajes es: ante la opresión, por diversas razones, irrumpe un deseo de responder a la agresión. Y un poco como el increíble Hulk cuando dice: “No soy yo cuando me enfado.” Es el surgimiento del Hyde que todo Jekyll lleva dentro.

Como especie, tenemos la capacidad de reprimirnos, cosa que no tienen los animales. Que tiene que ver con una cuestión de supervivencia: Vos quieres matar a tu jefe o abandonar tu trabajo, pero tu cerebro establece prioridades y se pone límites. Te dices a ti mismo: No, no y no, cuenta hasta diez y tranquilízate. Esta película va de aquellos que no pueden reprimirse más. Y estallan. Creo que es una idea que podemos entender todos, cada vez que veo en el diario noticias como: Alguien se prendió fuego o envistió con su auto una sucursal de un banco, siento que tiene mucho de mí. No me parece un extraterrestre.

Yo también vi en los personajes una respuesta al abuso de poder, pero también observe en algún segmento (especialmente el protagonizado por Ricardo Darín) un tono especialmente político. ¿Lo pretendía o simplemente surgió al tratar esa historia?

No, yo creo que surgió. El proyecto de ciencia ficción es muy político, claramente revolucionario y aborda estos temas desde otro lugar. Creo que de lo mucho que los medite, acabaron llegando a los Relatos Salvajes. Pero claramente esta película trata personajes que no son conscientes del sistema en el que viven, pero lo padecen y lo sufren. Eso los lleva a responder, en el fondo es político lo que se está procesando, ahora, como mecanismo narrativo la película agarra esos conceptos y los lleva a una arena más propia de la ciencia ficción. El film lo siento fantástico, no lo es, pero la veo más cercana a Cuentos Asombrosos, Cuentos de la cripta, La dimensión desconocida o Alfred Hitchcock presenta. Se da esa combinación extraña donde estás hablando de la actualidad a la vez que te están contando un cuento. Creo que la película tiene ese toque infantil, en el buen sentido. A todo el mundo nos gusta que nos cuenten historias. Y el film te narra seis cuentos de manera sintética.

“SIENTO EL FILME MÁS FANTÁSTICO QUE POLÍTICO, AUNQUE NO LO SEA”

¿Qué hay de ti en esas historias?

Mucho. Lo que pasa es que yo tengo un trabajo que me permite expresarlo. Utilizo el medio para expresar sentimientos que otros no pueden. El mundo me parece fantástico, el amor, la vida, la amistad, el arte… Pero este sistema que tenemos, invento un montón de vehículos para comunicarse con vos, pero son válvulas, ellos pueden hablarte pero tú no puedes contestar. Imagínate que vas a orinar al baño, y al entrar te encuentras una pantallita con una publicidad de un auto o un celular. Por medio de anuncios las compañías te hablan, el gobierno tiene su propia red de comunicación que va directamente a tu casa. Pero si tú quieres hablar con una compañía, te puedes volver loco. Hay manifestaciones de personas tocando el bombo durante semanas, y a pesar de ello, no son escuchadas. Sencillamente espera a que se canse. Y ante las cosas que me indignan, yo puedo llegar a mi casa y escribirlas, mientras otros no. Pero ya digo, todos los relatos tienen ese algo mío.

Me pareció interesante el primer segmento de la película como prólogo o introducción al tono. Hablando sobre qué hay de ti en los relatos, ¿Qué hay de ti en este?

Hay muchísimos detalles de mi vida, es imposible que no haya elementos del autor en su obra. Hay veces que algunos periodistas me preguntan: “¿Algunas de estas cosas ocurrió?” y les pregunto si se refieren a que hubiese estrellado un avión en concreto o si mi boda pasó algo así… No, no. Ni siquiera estoy casado. Pero, creo que todos podríamos llenar un avión con personajes, yo tengo los míos, pero no tantos para llenarlo. He estado en bodas donde mucha gente sabia más cosas sobre el novio o la novia que los propios. Y era, como mínimo inquietante, un poco violenta la situación. La grúa me llevo el auto innumerables veces, he discutido con otro conductor mientras iba en mi coche. Pero todo lo que sucede es claramente fantasía.

Sobre el prólogo, en la película están en el orden en el que los escribí. Pero no quería mantenerlos así, luego me propuse otros órdenes que la película expulsó. Finalmente, me decidí por éste. Después de estrenada, un periodista me preguntó el porqué de este orden. Y recordé que naturalmente iban en ese orden, superado el segundo apareció el tercero y así sucesivamente. Pero también hay razones más técnicas y narrativas, por la brevedad y contundencia del primero era obligatorio que fuera el principio. Eso la diferencia de los demás, incluso va antes de los títulos.

Y por su longitud, el último, que dura más de media hora, es el relato final. Representa un cambio muy radical, ahí los novios dan un giro absoluto. Después de ese giro tan significativo, es mejor dejarlo reposar. Es como un orgasmo.

¿Qué llevo a que el final del último segmento, la boda, fuese tan esperanzador después de tanto caos?

Me encanta el final, porque me sorprendió de una manera asombrosa. Veía como guionista que era imposible que acabara bien, yo iba avanzando y no hacía más que empeorar la situación. Cada paso te acercaba más al abismo. Y de pronto, hurgando, hurgando y hurgando bien a lo salvaje, lo desfachatado y la honestidad brutal. Aparece el reencuentro. Me pareció absolutamente orgánico. Creo que los personajes al inicio de la historia, no son ellos mismos. Son seres más impostados y más mentirosos, los dos. Él la miente a ella, pero también se miente a sí mismo, está a punto de casarse con una mujer que evidentemente no ama. Esta enfrente de toda la familia, encorsetado, dispuesto a dar esa imagen a las familias. Ella me parece una mujer totalmente acartonada que vive para los demás, le noto una presión de éxito, en términos de enseñar el marido como trofeo. Logre el amor para toda la vida, me la imagino exigente en la universidad, centrada en demostrar, demostrar. Y no ser, no sentir. Luego cuando ese hombre ve a esa mujer, desbordada, salvaje, valiente, él se sentía poderosamente atraído. Compara a la novia de los últimos minutos con la amante de él, ¿Has visto la de cosas que ha hecho a lo largo del relato por él? Porque el odio esconde muchas cuotas de amor. Las crisis siempre existen en la pareja, una relación así es inorgánica, aunque tenga cierta parte social. Y si en una pareja no hay crisis, es porque no se ha hablado. Pero una que supera una crisis así… ¡Esos sí que se tienen que casar! Los demás ante su efusivo reencuentro, no pueden hacer nada, solamente pueden irse. Y lo que sí fue improvisado, fue que se acostaran al final. La historia terminaba con ellos bailando, pero en medio del rodaje decidimos cruzar la línea. Pensábamos que no acabaría en el montaje final, pero quedo tan bien, tan salvaje. Tenía que terminar así.

Hablando de lo personal que son tus relatos, ¿Cuál diría que es su segmento preferido o a cual tienes más cariño?

¡Buf, eso es imposible! Son como mis hijos, no puedo elegir a quien quiero más. A todos los quiero por distintas razones. Tengo con cada uno un cariño especial, algo que lo hace destacar de los demás. Y si entrásemos en el que menos me gusta, menos podría decirte. Es una película que me tiene contento y agradecido. Además la disfruto de cabo a rabo, para un director el ver su film con público, resulta incómodo y ves que momentos están logrados y cuáles no. Me pasa que cada vez que entro pienso: “Me quedo un ratito y me voy”, y al final, me quedo.

Y sacando el tema del público, ¿Cómo fue verla con el entusiasmo de los espectadores de Sitges?

¡Es buenísimo! Todo el mundo me decía: “Esta película es para Sitges” y tenían mucha razón. Fue muy linda la proyección, como la gente aplaude con cada cosa que ocurra. Pero también son conocidos sus abucheos y pitidos, pero la verdad, no tenía miedo del público. Traía bastante confianza, paso por muchos festivales antes y algunos famosos por su hostilidad y exigencia. En Cannes la aplaudieron mucho. Si hubiera sido el estreno en Sitges, habría entrado con más miedo. Fue una especie de fiesta colectiva, en las salas en Argentina es apasionante. Ya va por los tres millones de espectadores allí, hemos rompido records de taquilla y se ha vuelto la película más vista de la historia del país. Supero a Frozen, a Maléfica… A films destinados a niños, es un fenómeno muy particular. Es una alegría para todos los que la hicimos posible, es muy significativo para nosotros.

Vi a la película muy influenciada por la cultura y el cine argentino, pero también muy universal por sus temas. ¿Crees que es eso lo que la ha hecho triunfar entre el público?

Sí. Para mí, claramente toca aspectos del ser humano más que del argentino. Los conflictos en última instancia están en juego aun cuando la decoración, obviamente tiene una identidad propia, mayormente en Buenos Aires, me parece que los conflictos que están en juego son ancestrales: El hombre contra el sistema, la traición amorosa, el deseo de venganza por esas personas que te hicieron algún daño… Creo que la temática se puede trasladar a cualquier civilización en el tiempo. Creo que eso consigue mi película, tener una identidad cultural pero puede ser comprendida… Aunque realmente, afirmo que cuando una película es buena, puede funcionar en cualquier lado. Si no sucede eso más a menudo, es porque hay una sobre abundancia de películas norteamericanas y tienen muy dominado los circuitos de distribución. Hacen películas geniales, probablemente el cine que más me guste de la historia del cine es el norteamericano, pero, hay que destacar la enorme cantidad de películas intrascendentes que se estrenan todas las semanas. Ni siquiera son exitosas, pero se dan constantemente. Mientras que otras que tienen muchas cualidades no encuentran su espacio.

1 Comment

  • Cor de tinta 28 octubre, 2014 at 20:52

    Fue un auténtico placer hablar con este hombre y compartir un buen rato con él.

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