Desde Sitges | Día 7

Día duro en Sitges. Después del tardío maratón de la pasada noche, conseguimos otras tres entrevistas. La primera, al director de Alleluia, Fabrice Du Welz. Con él, además de que únicamente nos concedían la entrevista a cierta hora y un día en la cual era imposible ver el film antes de poder tener la charla con el director, además tuvimos que soportar como el autor no se apartaba del móvil a lo largo de toda la entrevista. Sin embargo, con Jon S. Baird, director de Filth, la protagonista de Annabelle y su guionista, respectivamente, Annabelle Wallis y Gary Dauberman, fueron muy educados con nosotros y respondieron amablemente a nuestras preguntas. Pronto tendréis las entrevistas completas en nuestra web.

Aunque fui de los afortunados que consiguieron a las 7 de la mañana ser lo suficientemente hábil para conseguir el pase a Autómata, he de comentar los problemas que ha tenido la Prensa B para llegar a ella. Únicamente ha habido una sesión del film a lo largo de todo el festival, en el que la Prensa A tenía la entrada disponible sin necesidad de luchar por ella, sin embargo, la Prensa B solo tenía 30 entradas disponibles para los casi 500 reporteros de Sitges. Siendo así, la sesión con menos Prensa B en el Auditori de lo que llevamos de festival, curiosamente, la organización al contar estos datos me ha asegurado que ha sido decisión de los responsables de Autómata, no de ellos. ¿Por qué querrían entonces que solamente la prensa destacada pudiese hablar de su película? Casualmente la misma que sólo ha ido a las red carpet y photocalls. Antes del comienzo de la sesión, hubo un atraso a cáusa de dar preferencia a aquellos medios que solamente han venido al festival para realizar fotos a Antonio Banderas, esto causó que perdiéramos la sesión de R100. El problema ya no es solamente que nuestro medio haya perdido el poder asistir a esa proyección por la que hemos luchado fielmente a las 7 de la mañana, sino que por la falta de organización, otro medio que podría haber asistido, no pudo verla debido a que no hubo previo aviso y la increíble falta de organización que reina durante todo el festival.

Filth, el sucio

El gran Bruce

Hay ciertas películas que son sustentadas, no por una trama, no por un ambiente, si no por el protagonista. Bruce, interpretado por un maravilloso y talentoso James McAvoy, es presentado como un personaje bastante plano en su primera instancia a pesar de ser el eje del film. El objetivo del mismo en la película, es ascender para que su mujer se acueste con él, mientras, él utilizará oscuras bromas para divertir al público, volviéndolo una desfasada comedia negra. Pero el cinismo de Bruce, puede parecer sencillamente divertido, o te puede parecer insoportable. Esa fina línea decidirá tu disfrute del film, y debo decir, que es más fácil caer en el segundo grupo. Sin embargo, aún con los objetivos como personaje, sexistas y malvados, en el último tramo de la película se justifican todas esas decisiones con el personaje. Haciendo que Bruce no sea plano sino más bien, que escondía su verdadera personalidad. Todo ello de la forma menos maniquea posible. Pero esa magnífica revelación y justificación no diluye las demás escenas donde tienes que soportar al corrompido protagonista.

Aux Yeux des Vivants

Los Goonies pasados de vueltas

Los directores de Al interior, Alexandre Bustillo y Julien Maury, firman su nueva película que promete ser un homenaje a ese cine que realizaba Spielberg, aunque un poco más gore. En la primera escena, se produce un claro homenaje a esa película que les hizo famosos, pero a partir de ahí, el film no evoluciona. Los dos directores no tienen la mano de Spielberg, no realizan tanto un homenaje como adquieren los arquetipos de los niños en ese tipo de films para definirlos de la manera más cínica. Ellos no tienen el suficiente talento como para desarrollar personajes profundos, funcionan más en escenas gores o creando un argumento alrededor de una idea resonante. Es por ello que la falta de sangre o terror atmosférico afecta absolutamente al film, haciéndolo un viaje pesado, donde no puedes disfrutar del camino y únicamente quieres llegar a la zona de curvas. Cuando llega, gusta, pero lo hace demasiado tarde como para importar lo más mínimo al espectador.

Alleluia

El amor destructor

Fabrice Du Welz asfixia al espectador con Alleluia. Su impecable fotografía pretende imponer al espectador, por medio de su utilización narrativa, como la pareja se completa. Las sombras, las transiciones, las figuras… La cámara se ajusta al lugar adecuado para crear un plano donde la pareja protagonista, se une. El director consigue hacer algo que jamás había pasado en otras adaptaciones de los asesinos de la luna de miel, que el autor confie realmente en el loco amor de sus protagonistas. Aunque el mismo destruye o incinera a la pareja, Fabrice comprende como un sentimiento tan fuerte puede romper a dos personas que no se pueden alejar el uno del otro, y lo encuentra bello. Es por ello, que el espectador tan poco podrá huir de ese torbellino de emociones que sienten los dos personajes a lo largo del metraje. El autor insistirá en la utilización de planos detalles para centrar la acción, no habiendo cabida para planos generales, que es una gran manera de explicar de forma narrativa como a los dos no les interesa la opinión del mundo en su corrosivo amor. El director finalmente, quiere asfixiar al público con los sentimientos de la pareja, quiere hacernos sentir parte de ello. No es tanto atmósfera como realidad, la cual se puede sentir en la textura de la imagen o en la fuerza del fuego. La increíble escena donde ellos bailan desnudos alrededor de las llamas, describe perfectamente el tono de la película, siendo una de las grandes sorpresas de este Sitges 2014.

Autómata

Explicando lo obvio

Durante la larga presentación de la película, fueron Antonio Banderas con una emotiva historia de cómo se generó esta película con muchas lágrimas y Gabe Ibáñez explicando el mensaje del film antes de empezar, quienes hicieron al público enloquecer de emoción en el único pase de prensa en Sitges. Esa forma de vender la película también se puede observar en ese póster promocional donde la mitad del mismo, son críticas positivas. No creo que sorprenda a nadie hablando de lo increíblemente tediosa que es Autómata. Los problemas más claros del film no son presupuestarios, como decía Banderas en su introducción, están en sus ideas y en la utilización de las mismas. Me sigue sorprendiendo que en una historia sobre la vida, como todos tenemos ese derecho y como todos somos iguales, únicamente haya cabida para personajes de piel blanca y heterosexuales. No parece descabellado la idea de que sea un film pro-vida, teniendo a un padre de familia como protagonista con una mujer embarazada, teniendo él mismo el conflicto de no querer tener al pequeño, para inmediatamente darse cuenta de su error, mientras ella funciona como personaje objeto, para estar embarazada y ser rescatada, los creadores tienen la misma idea de las mujeres que tienen los pro-vida, objetos que pueden contener a un bebe en su interior o que influencian en sus acciones a los hombres de su alrededor (Ejemplo: El personaje de Melanie Griffith). También sorprende la increíble capacidad que tiene Autómata de diferenciar entre buenos y malos, extremando los dos puntos para que el público no tenga que dudar cuál de los personajes es el villano. Pero luego ser capaz de buscar la transcendencia con frases de un libro de Paulo Coelho y copiando dos veces una de las frases más famosas de Jurassic Park, creando un sistemático intelectualismo vacío de verdadero conocimiento. Además destaco a Banderas, que ha demostrado ser un gran exponente en la sobreactuación.

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