Desde el Zinemaldia | Día 5

El ritmo en San Sebastián no cesa ni un segundo, y la quinta jornada del Zinemaldia nos dejó dos de las candidatas al Premio Sebastiane, otorgado a la película de temática homosexual que se considere que la refleja de mejor manera: Limbo, primer largometraje de la danesa Anna Sofie Hartmann, de la sección Nuevos Directores, y Praia do futuro, coproducción brasileña-alemana de Karim Ainouz, de Horizontes latinos, que además ya parte con la ventaja de haberse llevado el Premio Sebastiane Latino, que se entrega junto con el oficial desde hace dos ediciones. Los dos trabajos tienen como origen una compleja historia de amor en la que la distancia (en un caso generacional y en otra espacial) juega un papel fundamental, aunque finalmente cada una acaba yendo por caminos muy diferentes, abarcando temas mucho más amplios que van desde la importancia de la familia hasta la influencia de la industrialización de las pequeñas ciudades. Ambas con cierto carácter contemplativo, Limbo se desarrolla de manera más lánguida y críptica, mientas que Praia do futuro es más expresiva y, por momentos, enérgica (aunque no todo el metraje al mismo nivel). Proveniente de la Deutsche Film- und Fernsehakademie en Berlín (al igual que Christian Petzold, del que hablamos en la crónica del día anterior), Anna Sofie Hartmann se arriesga con una cinta en absoluto comercial, que pone a prueba la capacidad del espectador para diferenciar entre realidad y ficción. Más asequible es el filme de Karim Ainouz, que participó en la Sección Oficial de la última Berlinale. La formación de Ainouz como vídeo artista da lugar a la traducción en imágenes de gran potencia de un sensible relato que va tomando cada vez más fuerza según avanza. Dos propuestas, en cualquier caso, que innovan y desafían los cada vez más inexistentes límites del cine.

Menos destacable fue la Sección Oficial del día, dentro de la cual sólo vimos La voz en off, del chileno Cristián Jiménez, cuyos dos primeros largometrajes, Ilusiones ópticas (2009) y Bonsái (2011), participaron ya en el Festival en Horizontes Latinos. El cine chileno sigue demostrando su potencia con una presencia constante y activa en los grandes festivales, aunque éste no sea uno de los ejemplos más logrados. La película es la historia de una familia que empieza a desestructurarse, desde el punto de vista de una de las hijas (Ingrid Insensee), a su vez madre de dos niños. El tono que Jiménez le aplica a La voz en off es de comedia indie norteamericana, algo que también afecta al estilo visual, como en su recreación de videos caseros. Con lo cual, desde el primer momento, ya acusa una alarmante falta de personalidad. La película habla de forma sencilla sobre la forma de afrontar las vicisitudes en la época actual, pero sin nunca profundizar demasiado, buscando la empatía a través del divertimento. Es esto precisamente lo que la convierte en una cinta intrascendente, agradable de ver, sí, pero a la que, indudablemente, la Sección oficial de un festival le queda grande.

Naturaleza frente a humanismo

Los trabajos más interesantes de este día nos los dejó la sección Perlas, donde se proyectó con gran afluencia Still the water, la película de la japonesa Naomi Kawase que compitió en el último Festival de Cannes. Incluso en trabajos de ficción más o menos convencionales narrativamente como es este, Kawase aplica un fuerte componente documental a la manera de contar la historia; en este caso, se centra en la vida y las costumbres rurales, unidas a la importancia de la naturaleza. A través de su pausado y poético ritmo, Kawase retrata la historia de amor de dos jóvenes, mientras nos habla de los temas predilectos en su cine como son la familia, la vejez, la vida y la muerte. Kawase dilata las escenas hasta límites extremos, dejando que la narración fluya en lugar forzarla. De este modo, se crea una hermosa fábula sensorial, que enlaza el amor físico con la potencia de los elementos naturales: algo superior al ser humano, que no puede controlar.

También de Cannes nos llegaba el documental La sal de la tierra, Pemio Especial en la sección Un certain regard, que se estrenará en los cines españoles a finales del próximo mes de Octubre, y que de momento se alza como la más que probable ganadora del Premio del Público del festival, diferenciándose de forma holgada de sus competidoras. La película está dedicada al fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado, y está dirigida por su profundo admirador Wim Wenders, y su hijo, el documentalista Juliano Ribeiro Salgado. Narrada sobre todo a través de sus increíbles imágenes, mientras la voz de Salgado las va explicando y poniendo en situación, su estática construcción podría recordar, en su forma de conmover a través de la imagen fija, a La jetée (1962) de Chris Marker. También se entrelazan videos de viajes que Salgado padre e hijo han emprendido juntos, consiguiendo, al igual que las fotografías, instantes únicos, que no se pueden reproducir. En la película, se incide en el carácter social de Salgado, en su predilección por el continente africano, y en su decepción hacia el ser humano por lo que allí experimentó. A partir de entonces, su carrera tomó un rumbo muy diferente, dando un giro hacia una faceta ecologista, en la que la relación de la naturaleza y con los animales con el objetivo de su cámara posee cierta magia. La sal de la tierra en un emocionante documento del encuentro de un hijo con su padre, de un hombre con su entorno natural, y de un fotógrafo con la responsabilidad moral de sacar a la luz una realidad oculta al resto del mundo.

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