Lucy in the sky with drugs…

La nueva cinta de Luc Besson nos trae noventa minutos de ciencia ficción y acción, con un tono manga evidente, y una Scarlett Johansson guerrera. Un transporte de drogas fallido provocará que Lucy desarrolle todo el potencial de su cerebro pero ¿de qué será capaz? Un estreno verdaderamente veraniego, sin pretensiones y que, como pudiera suceder el pasado año con Ahora me ves, se  agradece.

Que las heroínas están de moda no es una novedad. No vamos a descubrir nada nuevo. Pero si es gratificante ver como películas protagonizadas por mujeres cada día se refuerzan en la taquilla y entre el público. Jennifer Lawrence (Los Juegos del Hambre, El lado bueno de las cosas, American Hustle), Shailene Woodley (Divergente, Bajo la misma estrella), Melissa McCarthy (Cuerpos especiales, Tammy, Por la cara), Sandra Bullock (Gravity, Cuerpos especiales)… han demostrado que el público responde a unas películas exclusivamente protagonizadas por mujeres y que, de forma bastante evidente, aún son minoría. Es sintomático que en la última edición de los Oscar, solo una de las nueve nominadas estuviera protagonizada por una mujer, Sandra Bullock en Gravity (dos teniendo en cuenta que Judi Dench es coprotagonista en Philomena).

Por otra parte, es necesario comentar el segundo advenimiento de Scarlett Johansson, que a pesar de lo que pudiera parecer nunca se ha ido. Es sintomático que desde el año 1994 tan solo en el año 2000 no ha tenido una película en los cines. Pero parece esta su etapa dorada gracias al reconocimiento del gran público con su papel de Viuda Negra en las películas de Marvel, y con el reconocimiento de la crítica en papeles más jugosos de lo que nos tenía acostumbrados. Desde una “choni” que cree en el amor verdadero en Don Jon, pasando por el arriesgado proyecto de Under the Skin y por su papel más alabado: la voz de Samantha en Her. Este último un papel prodigioso y merecedor de todo reconocimiento para el cual solo contaba con un instrumento, su voz.

Llegamos de esta forma a Lucy. Propuesta directa. 90 minutos ajustados. Atención porque la película es más personal de lo que el tráiler vende, y aún así no decepcionará  a quien busque una agradable cinta de acción y ciencia ficción. Una Scarlett comprometida supone el principal aliciente, en los cinco primeros minutos de la película se presenta y se hace dueña y señora de la misma. No hay un guión que permita grandes alardes interpretativos, pero se agradece ver talento detrás de guiones en ocasiones vagos. Muchas  películas, no olvidemos, se salvan gracias al esfuerzo encomiable de unos actores comprometidos con su papel. Por poner un ejemplo, aunque Los juegos del hambre ha conseguido tener unas adaptaciones muy meritorias, la mitad de su valía se debe al arrojo y valentía de una Jennifer Lawrence que se adueña de su personaje y engrandece las dos películas ya estrenadas.

Si de algo adolece esta cinta es, por una parte, de la sobreexplicación. El personaje de Morgan Freeman, tan ideal para él como innecesario para el desarrollo de la historia, lastra el ritmo de la película y entorpece la narración de los hechos. En este caso, el dicho “una imagen vale más que mil palabras” debería haberse llevado a rajatabla o, al menos, haber optado por las imágenes o por las palabras. Ambas cosas se sienten reiterativas. Y, por otra parte, aunque es una película bastante más personal de lo que podría parecer, parece que Luc Besson ha echado el freno de mano y todo el potencial que desarrolla la película (y el cerebro de la protagonista) en su primera hora, no colma las expectativas de un espectador deseoso en cierto punto de alguna locura más. A pesar de ello, nos deja valiosas reflexiones en un final más metafórico y reflexivo de lo que podría esperarse.

Visualmente correcta, buena mano en la dirección y una Scarlett dispuesta a todo convierte a Lucy en una buena película estival, así lo está demostrando en las taquillas de EEUU, Francia y otros muchos países donde se ha estrenado con éxito. Todos necesitamos películas sin muchas pretensiones que, con una duración ajustada, nos hagan disfrutar en el cine sin temor de quedarnos anclados en ellas durante días. Ver un buen entretenimiento, con un toque personal, se agradece y Luc Besson lo consigue.

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