La figura: Maria Sole Tognazzi (cineasta italiana)

Hoy se estrena una de las comedias estivales de la temporada, la italiana Viajo sola, una película que da la vuelta a los tópicos en torno a las historias de personajes que viven dedicados a su trabajo. Para presentarla en España estuvieron en Madrid su protagonista, la actriz Margherita Buy, y la directora Maria Sole Tognazzi, con la que pudimos hablar ampliamente sobre viajes, el estereotipo de la mujer sola, la crisis de la cultura y el papel de la comedia en el cine actual, entre muchas otras cosas.

Aconsejamos leer la entrevista una vez disfrutado el largometraje que nos ocupa ya que esta puede revelar detalles importantes de la trama.

En primer lugar, ¿cómo surge la historia? ¿Por qué una inspectora de hoteles de lujo como protagonista?

Tenía la idea desde hacía tiempo de hacer una película en hoteles, porque mi familia vienen una mitad del mundo del cine (su padre es el actor y director Ugo Tognazzi), y la otra mitad son hosteleros. Por parte de la familia de mi madre tenemos hoteles históricos en Roma desde hace muchos años, por tanto es un universo que conocía. Pero, el trabajo que hace Margherita en la película, la inspectora de incógnito, no lo conoce nadie, solo existe en los hoteles de cinco estrellas. Es un tipo de control específico que se hace en los hoteles de grandísima calidad. Y como es un trabajo que nadie había contado en el cine, y del que ni siquiera nosotros sabíamos, pensamos que podría ser punto de partida para hablar de este personaje de mujer sola pero feliz, que viaja por trabajo, que le gusta mucho su trabajo, y que se divierte con la vida que ha elegido tener, aunque tenga algunos momentos de melancolía o tristeza, como tenemos todos.

Viajo sola es una película que utiliza los tópicos de un tipo de historias de personajes solitarios, pero al mismo tiempo juega con ellos y les da la vuelta…

Ese era el concepto. ¿Cuál es normalmente el cliché de la mujer sola? Una mujer que está sola de verdad, una ejecutiva competitiva que solo piensa en sí misma… En el caso de Irene no es así. Evidentemente es una mujer que dedica mucho tiempo a su trabajo, pero no es ambiciosa, simplemente ha elegido una profesión muy particular, que le gusta y que lleva con serenidad. He querido ir contra los clichés que quieren que una mujer sola sea triste, o de que un hombre siempre está seguro de sí mismo, cuando el hombre está lleno de fragilidades como se ve en los personajes masculinos de la película. Por tanto he tratado de mostrar ángulos que normalmente no se cuentan, y hacerlo con ironía.

¿Cómo valora el trabajo de la actriz Margherita Buy, ganadora del premio David de Donatello por su papel? Teniendo en cuenta el miedo que tiene a volar, en una película de estas características, ¿hubo alguna dificultad que pareciera insalvable?

El trabajo ha sido hermosísimo gracias a la maravillosa relación que se ha creado entre nosotras. Margherita es la actriz de mis sueños y se ha convertido en una grandísima amiga. Nos ha dado tantas satisfacciones, ha ganado todos los premios, no solo el David de Donatello. Es una interpretación que ha llegado al corazón de las mujeres, de los periodistas, de los compañeros de profesión… Con respecto a los viajes, se portó fenomenal, porque no es una mujer a la que le guste coger aviones, y el hecho de que aún así trabajara en la película fue porque realmente quería hacerla. Esto fue un motivo de unión más para nosotras, porque cuando haces algo que te cuesta mucho, demuestra confianza y aprecio a tu trabajo.

La historia gira alrededor de la protagonista, pero al mismo tiempo, se van desarrollando también las historias de los personajes que la rodean: su ex novio, su hermana… ¿Qué le hizo querer apartar el foco de la protagonista para centrarse también en estos personajes?

El 80% de la película es bajo la perspectiva de la protagonista, pero quería explorar un universo que está alrededor de esta persona. Y hablar del juicio externo, de cómo ven los demás a una mujer que ha tomado unas decisiones menos convencionales: que ha elegido no ser madre, estar sola… Era importante mostrar cómo el mundo observa una elección de vida distinta, y que esta vida se reflejara en esos personajes, y viceversa. La película cuenta la historia de la protagonista, pero también es un fresco de distintas decisiones de vida, y le muestran al público que cada uno tiene que elegir la vida que quiera.

Con respecto a estas historias paralelas, ¿se trata simplemente de un retrato, o hay algo de crítica en ellas?

No, espero que no. Lo que más me importantaza era precisamente no tener prejuicios sobre las decisiones y las elecciones de cada uno. He tratado de contar las exigencias de cada personaje sin decir quién tiene razón y quién está equivocado, porque no existe una regla que sirva para todos.

Pero en un momento de la película, la protagonista dice una frase muy significativa: “Esto no es libertad, es soledad”. ¿Ese es el mensaje que quería transmitir, o todo lo contrario?

La película trata de hablar de la sutil frontera que existe entre la libertad y la soledad. Personalmente estoy a favor de la soledad; estoy soltera, vivo sola, no tengo hijos ni una familia, y tengo una idea de la soledad muy positiva. Es hermosísimo estar en pareja pero la soledad como modo de vida, no solo como una elección, sino como algo que puede ocurrir, también puede ser muy agradable. Disfrutar de los momentos propios, no sentirse dependiente necesariamente de otra persona… Hay cosas hermosas también en la soledad como claramente las hay también en la familia. Como mostramos con el personaje de la hermana de la protagonista, aunque ya no tenga una relación sexual con el marido, ha creado un núcleo, tiene dos niñas maravillosas, y otras exigencias y otras necesidades.

La frase que dices llega prácticamente al final de la película, en un momento en el que la protagonista se ve totalmente trastornada por un hecho que ha ocurrido, la muerte de una mujer que ha conocido en un hotel con la que se identifica, una mujer libre, sola, independiente… Pero que de repente muere, y ella piensa que podría ocurrirle algo así, morir en un hotel en la otra parte del mundo, y que nadie supiera a quién llamar. Por eso tiene un momento de debilidad en el que piensa que quizás ha llevado una vida equivocada, una vida que la lleva por todas partes del mundo, pero que, al fin y al cabo, es una mujer sola. Que quizás el mundo tiene razón, y la vida de una mujer es la estar en casa con los niños, formar una familia. Pero luego, sin embargo, asume que ha tomado las decisiones que quería y que eran las más adecuadas a su carácter. Por lo tanto terminamos con un personaje que no cambia de idea, que no sale a buscar el amor ni deja su trabajo, sino que dice “esta es mi vida, quizás la quería así o quizás no, pero la acepto y me gusta porque es mi decisión y mi elección”. Tiene sus pros y sus contras, pero no hay elecciones perfectas.

De todos los lugares que salen en la película, ¿cuál ha sido en el que más le ha impresionado rodar?

Uno de los lugares que más me gustaron fue Marrakech, porque es un lugar al que ya había ido previamente, no por trabajo, y como mucha gente, me quedé alucinada por el color, los olores… Todos los hoteles y los lugares de la película eran maravillosos, pero si tuviera que quedarme con uno, Marrakech es una de las ciudades que más me han impresionado, hasta el punto que decidí volver para rodar allí. Pero lo mismo hice con la Toscana y con Puglia, que también son lugares mágicos para mí. Cuando estaba escribiendo el guion ya había decidido que quería que hubiera un lugar de montaña, una gran metrópoli europea, una ciudad oriental como Shangai… Pero en algunos casos son decisiones que he tomado después. Como imagen, es interesante que el espectador viaje por todo el mundo. Y además refleja algo muy auténtico de este trabajo, es decir, que estos inspectores están hoy en Madrid, mañana en Buenos Aires… Así que era una forma de que el espectador viajara con la protagonista y viera con sus ojos parte del mundo.

¿Hay algún lugar en el que quisiera haber rodado la película, y por temas de logística o de presupuesto al final no pudo ser?

Sí, había un hotel en India donde quería ir, pero esta es una película pequeña rodada en 6 o 7 semanas. Por tanto la organización y los viajes eran complicados. Pero honestamente, con el grupo Leading Hotels, con los que colaboramos, hubo una relación estupenda. Elegí los hoteles en base a las exigencias del guion y ellos fueron muy amables, me dieron el máximo de posibilidades, y nos dejaron rodar en ellos gratis. Por lo tanto ha sido muy sencillo organizar el set.

¿Y alguna vez ha viajado a algún sitio específicamente porque allí se hubiese rodado una película y quisiera verlo?

Evidentemente es una cosa que ocurre con el cine, que te de curiosidad un lugar y trates de ir a verlo. Hablando de Marruecos, antes de ser directora me encargaron hacer un trabajo en el backstage de una película en Ouarzazate, donde se había rodado parte de El cielo protector (1990), de Bertolucci, y acepté el puesto porque quería ver los lugares que vi en la película. Pienso que muchas veces sucede esto con el público, me ha pasado con Viajo sola: cuando la promocionaba por el mundo, mucha gente me decía “He visto la película y quiero ir a este lugar en Puglia”.

También en un momento de la película, la protagonista afirma que en Italia no se respeta la cultura. Esa es la idea general que tenemos muchos aquí en España también, sobre todo por parte gubernamental. ¿Es algo que realmente piensa?

Lo pienso porque es una realidad. Cuando escribí la película, hace más de tres años, era un momento en el que en Italia estaban quitando todos los fondos estatales a los espectáculos, y por espectáculo entiendo cultura, porque para mi el cine es tanto una forma de evasión como una forma de cultura, al igual que el teatro, la ópera, la danza… Es un momento de crisis general tanto en Italia como en el resto de Europa, y los espectáculos son oficios. Sin embargo, los políticos casi no lo tenían en cuenta, como si fuesen una cosa de importancia menor, cuando al reducir todo el dinero destinado a ellos, perdieron trabajo muchísimas personas. Y por tanto esa afirmación era precisa en un momento concreto de nuestro país. Ahora están mejorando un poco las cosas, y me pone triste oír que es algo que pasa también en España.

En relación con el documental que rodó sobre su padre, Ugo Tognazzi, Ritratto di mio padre (2010), afirmó que la llamada “comedia a la italiana” de esos tiempos retrataba mejor la sociedad de entonces que un documental. En la época en la que estamos, ante la falta de libertad y de credibilidad de la prensa, ¿cree que es necesario volver a hacer ese tipo de cine para contar la verdad?

Sí, absolutamente, pero eso es otro género de película. La “comedia a la italiana” se ha superado, pero se siguen haciendo diversos tipos de comedia. Yo trato de decir la verdad sobre temas muy humanos y personales de relaciones entre los personajes, un cine que refleja la realidad y pero sin ser comedia en el sentido estricto, sino que reflexiona sobre personajes que existen, sobre tendencias y pensamientos. Y por tanto son películas bastante irónicas pero en las que, al mismo tiempo, la autenticidad es muy importante. Pero hay películas que cuentan realidades de vida social más importantes, y que son documentos en el sentido propio. Por suerte en Italia hay muchísimas películas que representan la vida actual, quizás no tanto desde la comedia, pero sí, son esenciales.

Entrevista realizada en el hotel Gran Meliá Fénix de Madrid,
el 22 de Julio de 2014

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