El mutante que vino del futuro

En el maravilloso libro (e infravalorada película) que es El atlas de las nubes uno de los personajes reflexionaba:

“Nuestra vida no nos pertenece. Del vientre a la tumba, estamos unidos a otros, pasado y presente. Y con cada crimen que cometemos, con cada gesto amable, alumbramos nuestro futuro”

Unas palabras que resumen y definen la película que nos ocupa. Las dos generaciones de X-Men se juntan en la nueva película de la saga para ofrecernos la que es, probablemente, la película más compensada de todas.

Un futuro oscuro para la humanidad. Una guerra. ¿Cambiarías el pasado para alterar el futuro? Con esta premisa comienza la aventura de X-Men. Dos planos temporales diferentes, interconectados, que nos mantendrán en vilo toda la película. Si bien, no nos equivoquemos, no es una película de viajes en el tiempo en sí. La guerra de Vietnam, el asesinato de JFK… hechos que veremos pasar ante nuestros ojos ligeramente modificados, al estilo de la crisis de los misiles en Primera Generación.

Hay una característica que convierte a X-Men: Primera Generación y X-Men: Días del futuro pasado en películas más interesantes que la gran mayoría que abordan la temática de superhéroes; es el hecho de que juegan con la Historia, no usándola de excusa, sino convirtiendo a los mutantes en parte protagonista de la misma. El mundo no les es ajeno, lo cual los hace mucho más creíbles y cercanos.

Cuando al principio se comentaba que se trata de la película más compensada de todas las de la saga es porque encuentra el perfecto equilibrio entre los diferentes estilos en los que se mueve la película. Posee un tono cómico fantástico (hay una escena poco original pero hilarante) combinada con el tono épico – dramático que toda película de estas características necesita. Además, la acción se encuentra perfectamente integrada, huyendo en general de las grandes escenas de destrucción, pero si construyendo algunas de las escenas de lucha más imaginativas que he visto, ágiles y visualmente poderosas.

Es difícil equilibrar una película con un elenco tan grande, aunque con actores de tamaño talento la tarea se vuelve más sencilla sin duda. Si bien todos están más que correctos y, en principio, se hace difícil destacar a nivel interpretativo pero ¡oh, sorpresa! James McAvoy viene a comerse la función. Un guión que le otorga el mayor peso dramático a su personaje le pone en bandeja las escenas más emotivas, y le da a su personaje el mayor arco de evolución (algo manido, pero efectivo). Hugh Jackman, Michael Fassbender y Jennifer Lawrence – sobre todo esta última que construye a una anti-heroína creíble y frágil – se encuentran cómodos en sus personajes y así lo transmiten; pero debemos destacar la nueva incorporación de Evan Peters (Mercurio) que, a pesar de contar con una breve aparición, saca gran provecho de su personaje y, quizá en uno de los peros que le podríamos poner a la película, se le echa mucho de menos en el resto del metraje. No es una película completamente coral, ni lo intenta y, probablemente, ni lo necesita.

Hay quién la acusará de moralista e ingenua, teniendo en cuenta la reflexión que planteábamos inicialmente. Pero no veo como una película de estas características puede no serlo. Y no está de más recordar de vez en cuando estos principios morales básicos. Aunque no deje de ser paradójico que sean unos mutantes los que nos hagan reflexionar sobre ello: la responsabilidad para/con el otro y las consecuencias de nuestras decisiones. Básico sí, necesario también.

Sin entrar en spoilers, esta nueva película de X-Men viene a corregir algunos de los fallos atribuidos a las anteriores películas. Quien la vea entenderá, en su parte final, a qué nos referimos; una parte que abre una puerta llena de posibilidades, casi una página en blanco para las próximas películas de los mutantes. Por cierto, quédense hasta el final de los créditos, pues se nos presenta un pequeño delante de lo que nos espera en X-Men Apocalipsis.

Finalmente, destacar la buena mano de Bryan Singer en la dirección, especialmente lúcida en las escenas de acción donde los mutantes muestran todo su potencial; un guión potente que mantiene el interés durante toda la película y permite a los personajes desarrollarse con bastante soltura; y una BSO que contiene tramos verdaderamente bellos.

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