Todo es una ilusión

Queridos lectores:

Han pasado 571 días desde que se inaugurase La Llave Azul, la materialización de un sueño de un, por entonces, chaval de trece años. Un sueño fruto de mi creciente, y todavía en efervescencia, pasión por el séptimo arte.

Todo empezó unos días después de ver por primera vez Mulholland Drive, la película que da título a éste humilde espacio de análisis cinematográfico. Las sensaciones que experimenté viendo el filme de Lynch eran de una talla inabarcablemente poderosa, eran sensaciones imposibles de explicar que, a su vez, provocaban en mi cinefilia inquietudes difíciles de satisfacer.

Y llegó entonces La Llave Azul un blog de cine en el que pretendía transmitir esas sensaciones de entusiasmo puro y sincero que vivo hacia las películas. Tenía claro que era una aventura, un camino de aprendizaje. Y, también, un reto personal en múltiples y distintos aspectos. ¿Quién iba a confiar en un pre-adolescente? Por suerte, han sido muchos. Muchas personas a las que no puedo menos que dar un eterno gracias, grandes ejemplos a seguir en el lejano horizonte que se pararon a dialogar conmigo y que, aunque quizá involuntariamente, me han enseñado grandes lecciones tanto en el mundo cinematográfico como en la vida.

Y así se desarrolló este pequeño sueño: a través de un camino lleno de irregularidades, de errores y de aciertos. Un camino al que, por suerte, se fueron uniendo grandísimos compañeros que conforman un equipo tan heterogéneo como compacto de cuyos miembros debo destacar un sentimiento fortísimo e incorruptible, más allá de beneficios personales, de confianza, ilusión y responsabilidad.

Hace unos días, Paco Ibañez me preguntó en una entrevista para Cinénterate Cantabria en qué se diferenciaba nuestra web de los demás blogs de cine. La respuesta es complicada e incluso, sencillamente, no existe. Sería vanidoso e incierto decir que La Llave Azul ofrece algo concreto que otro blog no puede ofrecer. Lo pensé tras la entrevista y creo que sí que hay algo, en el fondo, que puede diferenciarnos y hacernos especiales respecto a otros sitios de análisis cinematográfico y es, precisamente, que nosotros no dejamos de perseguir el sueño de ser, realmente, únicos. No dejamos de cambiar, idear y probar. Por ello La Llave Azul es un medio en constante metamorfosis, indefinible, porque cuando logremos alcanzar nuestra “zona de confort”, la emoción, las ansías de superación y la pasión cesaran. Y, entonces, La Llave Azul perderá su magia. La magia dotada por un irrefrenable sentimiento de equipo, pasión, ilusión…

Hoy han pasado unos veinte meses desde aquel día en que, absorto por la magia más abstracta y sensorial del cine, decidí comenzar un proyecto del que nunca esperé nada y el cual se ha convertido en un todo. Hoy, puedo decir que el “leit-motiv” de la web durante estos años ya no puede aplicarse a La Llave Azul porque este sueño ya ha dejado de serlo. La Llave Azul ya no es una ilusión pero sigue estando formada por muchas otras ilusiones. La ilusión por superarnos y por alcanzar unas metas conscientemente inalcanzables.

La Llave Azul sigue siendo una web, en esencia, modesta. Pero a lo largo de apenas un año – el último – hemos conseguido cosas que parecían imposibles en un inicio como cubrir festivales de alcance  internacional e incluso colaborar con ellos o aumentar exponencialmente nuestras visitas a un ritmo extraordinaria e impensablemente rápido. Gracias.

Hoy también nace oficialmente La Llave Azul Cantabria un nuevo sueño, aún más personal, que intenta luchar contra la inmovilidad y el hermetismo cinematográfico que domina la cultura en nuestra pequeña comunidad autónoma y que, espero, pueda materializarse pronto gracias a los apoyos de público, creadores e instituciones.

Hemos puesto toda la carne en el asador para hacer de este (pre)estreno (la web completa podréis verla en unos días) especial, ofreciéndoos textos totalmente subjetivos y diferentes entre sí que solo tienen una cosa en común: pasión por el cine. Queremos demostrar que el cine puede ser terror, risas, música, emoción, conciencia social y también, sencillamente, CINE. Queremos que compartáis nuestra ilusión y nuestro amor.

Queremos que poseas nuestra llave y que te atrevas a abrir la caja sin fondo del cine que no es otra que también la de los sueños. Queremos que tú hagas La Llave Azul, que seas partícipe de ésta aventura ¿nos acompañas?

BienvenidosGracias.

Jesús Choya Zataraín

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