Radiografía de la Europa actual y pasada

En mi segundo y último repaso al Atlantida Film Fest he podido ver cuatro películas de cada una de las tres categorías restantes que buscan hablar de la Europa del pasado (Memoria), la Europa como sistema gubernamental (Política) y la Europa de la inmigración (Fronteras).

The childhood of a leader comienza utilizando imágenes de archivo para subrayar una idea: el carácter funesto de lo que vendrá por culpa de nuestro protagonista. A pesar de basarse en el relato de Sartre, obvia muchos de los conceptos que hacían a la historia original tan interesante, centrándose en una obra más influenciada por las ideas de Freud (irónico teniendo en cuenta la mofa al psicoanálisis que realiza el propio Sartre en el relato original) y acaba siendo demasiado reiterativa y simplista en su visión de lo que produce a un líder fascista, basándose únicamente en la emasculación desde distintas vertientes. Y desde una perspectiva posmoderna del cine histórico, Werner Herzog crea una de las parodias más radicales de las películas tipo Memorias de África que hemos visto con La reina del desierto. Todos los mecanismos narrativos están cuidadosamente calculados para fallar en el drama y así crear comedia. También puede estar realizado para permitir al espectador que se percate de forma más notoria de los mensajes que suelen dar este tipo de films: un feminismo impostado que tiende realmente hacia el machismo absoluto, una protagonista que consume otras culturas para completarse a sí misma al mismo tiempo que se da un acercamiento necio de las culturas ajenas… Herzog considera en la película que utilizamos la memoria histórica, trastocándola a nuestro favor, para permitir un discurso falso que nos haga sentir mejor por decisiones pasadas que realmente fueron repulsivas.

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‘In the crosswind’

Depth Two y In the crosswind son dos caras de la misma moneda en la sección Memoria. Las dos buscan retratar un crimen histórico olvidado, dar voz a la memoria perdida. En el caso de Depth Two, cuenta con declaraciones reales desde distintas perspectivas de la misma tragedia. Sin embargo, desde una idea conceptual errónea, se basa únicamente en las voces de los entrevistados e imágenes descontextualizadas (tanto de la narración como temáticamente) y además genera un distanciamiento con el espectador ante su planteamiento frio y seco, el cual a priori podría parecer respetuoso, pero en última instancia recurre a unas técnicas dignas del cine más burdo, terminando por romper las ideas de su propuesta. Desde la frialdad de Depth Two, In the crosswind decide plantear sus temas a partir de la dignificación de las víctimas a partir de su núcleo emocional. La historia de una madre contada por ella misma a base de cartas a su esposo, ahondar en esa voz en off para comprender una dolorosa perspectiva. El filme contiene una de las propuestas más rompedoras del festival: la de experimentar el entrar dentro de una fotografía fija logrando que el tiempo fílmico se pare para que nos detengamos a observar en profundidad las imágenes. La memoria se ha congelado en esas palabras volviéndose un tiempo encapsulado. Una muestra perfecta de como desenterrar con mucho respeto la memoria y encontrar reflejos del ahora.

En la categoría Política nos encontramos cuatro formas bastante diferentes de plantear lo político desde la cercanía a los ciudadanos de a pie. El tesoro plantea desde la visión de un padre de familia una radiografía de la Rumanía actual. El filme bien podría pertenecer también a Memoria o a Generación por jugar con el pasado y el presente del país para buscar qué es lo que les lleva a la situación en la que están. Pero los mayores golpes se los lleva el sistema político rumano, y ante ello, Corneliu Porumboiu revindica la figura de Robin Hood y la necesidad de ante sistemas corruptos, ayudar a los jóvenes para no acabar como los adultos del presente. En otro prisma, una ciudadana corriente se une a Guanyem y la acompañamos en el ascenso del partido en Metamorphosis. El gran problema conceptual del documental es precisamente la falsa idea de una ciudadana corriente, de la cual no conocemos sus anhelos ni tampoco siquiera su perspectiva de la situación del partido, es simplemente una excusa para ver el triunfo de la asociación, desviándonos de un dialogo real entre los elementos positivos y negativos de dicha ascensión.

Esa perspectiva real nos la podemos encontrar en Next Stop: Utopia, un experimento comunista sobre la autogestión de una fábrica por sus empleados. La falta de un final rotundo y real (la situación de la fábrica continía a día de hoy) solo nos permite quedarnos con el esfuerzo y la dedicación de unos empleados que deciden “redefinirse” para convertirse en una clase obrera más evolucionada. En el último film político, nos encontramos Win Win, una película absolutamente infantil sobre la situación económica. Un discurso demasiado simple que acarrea unos cambios de tono en los cuales no se termina de encontrar, por un lado es parodia y por otro drama, mostrando que no sabe ahondar en los temas que propone y actúa de forma excéntrica para tapar lo vacía de su relato.

'Lampedusa in Winter'

‘Lampedusa in Winter’

Fronteras propone empatizar desde distintas historias con el drama más vigente en la Europa actual. Lampedusa in Winter lo hace desde la perspectiva de la isla de Lampedusa y cómo vive el drama de la inmigración unos habitantes que deben convivir con ello diariamente, pero el documental no termina de empatizar con los inmigrantes y los considera más un problema en su narrativa (o un simple macguffin). Muros (Walls) plantea observar a ciudadanos de cada lado de una serie de muros alrededor del mundo, un concepto interesante que no termina de elevarse por basarse en una perspectiva maniquea que no comprende porque se crean los muros y pretende derribarlos sin analizar su razón de ser, hecho que podría haber dado dando voz a defensores de los respectivos muros en vez de únicamente a víctimas.

Between Fences flaquea también en un problema conceptual, el de hacer que las victimas recreen su posición de víctimas y otros de verdugos. Esa especie de teatro, parecido al que podíamos ver en The act of killing, es fallido porque ese nivel de empatía debería ser sufrido por los perpetuadores, no por las víctimas, ya que estas saben cómo se sienten siendo víctimas del sistema, los verdugos no. Solo sirve de ejercicio empático para que nosotros como espectadores nos hagamos una idea de su sufrimiento. Por último, El juicio junta todos los tópicos del cine social europeo en una misma película, además de culpabilizar a los pobres por su situación y la falta de “fuerza” de los personajes para salir de su situación. Con ejemplos así, parece que todavía necesitamos mucha empatía y comprensión para poder hablar, y entender, la situación actual de Europa.


NACHO VÁZQUEZ

ESPECIAL ATLÁNTIDA FILM FEST 2016

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