El truco de la añoranza.

 Spoiler: el siguiente texto no es una crítica de la película. Es más bien una crítica a la película.

La biografía de Dalton Trumbo podría enfocarse desde muchos puntos de vista: el documental, la ficción basada en hechos reales, etc. Lo que no merece en ningún caso es esa especie de cuento de hadas con intención de parecer cine clásico que ha resultado ser la película de y acaba por convertirse en una chusca imitación de un cine de otra época. Eso en lo que respecta a la forma. En cuanto al fondo, la banalización de una de las épocas más oscuras ya no del cine norteamericano, sino de su sociedad resulta bastante espeluznante. Porque no podemos trabajar, nos meten en la cárcel por nuestras ideas, nos delatamos/acusamos unos a otros, pero no pasa nada porque seguimos ganando Oscars. La edición de una historia para condensarla en una película de dos horas, conlleva inevitablemente una simplificación de los hechos, pero debería ser reconocible el drama que se intenta relatar. En Trumbo, desgraciadamente, esto no sucede.

La pretendida pátina de glamour esconde además otra simplificación aún más peligrosa: la de la cuestión política e ideológica. El título en español añade al apellido del protagonista (que es el título original de la película) una aclaración de lo que pretendidamente vamos a ver La lista negra de Hollywood. Mal vamos: los “Diez de Hollywood”, entre los que se sitúa Trumbo, se unían a una lista que tuvo sus inicios en los años 30 del siglo pasado, encontrando sus raíces en la Gran Depresión y, posteriormente, en la II Guerra Mundial. La posterior Guerra Fría no fue el origen de la lista, pero sí la vio crecer exponencialmente, al mismo ritmo que la paranoia política y social. Así que la Lista Negra queda resumida por diez hombres de los que solo recordamos un nombre.

Mal vamos cuando una película requiera ser autojustificada en los créditos finales. Un intento, un poco burdo, de que si aceptamos que determinados hechos relatados en la película son fiel copia a eventos que sucedieron y están documentados, nos creeremos ese cuento que nos acaban de contar. Y, por un momento, el espectador estará tentado a aceptarlo. Y saldrá del cine pensando que, realmente, las cosas no estuvieron tan mal, que todo sacrificio familiar y personal se vio recompensado con estatuillas mediante. Cuando la realidad es que el drama no estaba en no poder recoger el premio de la Academia, sino en los motivos por los que Trumbo no podía reclamar como propio el resultado de su trabajo.

trumbo_001

Existen en la película dos focos de trivialización más: el tratamiento de la prensa y, permitidme que insista una vez más, el de la mujer.  Está claro que en este cuento con final feliz hay varios monstruos y, sobre todo, una bruja. Esta última es Hedda Hopper, antigua actriz reciclada en cronista de Hollywood. Aunque, más que una labor periodística, la suya fue una entrega casi absoluta a la persecución y traición de compañeros. No solo Trumbo fue objeto de sus despiadadas palabras. Otros como Katharine Hepburn, Joseph Cotten o Cary Grant, también se vieron salpicados por la acidez de sus intervenciones. La película nos deja clara la inquina con la que actuaba para desprestigiar a quien consideraba enemigos, pero acaba caricaturizando tanto al personaje que este acaba por ensombrecer el mal real que provocó Hopper. Deja también en la sombra a los medios que le permitían hacer uso de su espacio para su particular “caza de brujas”.

En cuanto a Cleo, la esposa de Trumbo, que es definida como una mujer fuerte, capaz de sostener a la familia que tenía con el adicto al trabajo que era Dalton Trumbo. Esa mujer fuerte queda retratada en la película como una entregada ama de casa que prepara tartas de cumpleaños para sus hijos. Cierto es que hay una escena de enfrentamiento marital, pero no deja de ser anecdótica, y su personaje queda reducido a un accesorio en la vida del guionista. Eso sí, salimos del cine sabiendo que era capaz de hacer malabares con tres vasos de cristal. Escena incluida en la película para qué darle más matices y más importancia, debieron pensar los guionistas. Elle Fanning por su parte interpreta a Nikola Trumbo, la primogénita de la familia. Una chica comprometida y de fuerte personalidad que, ¡oh, sorpresa!, se parece a su padre. Seguimos para bingo, señores.

trumbo-bryan-cranston-and-ensemble-shine-in-an-uneven-film-692549

Al final, resulta que la película no soporta una mísera búsqueda de información sobre las personas y los hechos incluidos en la historia. Ni siquiera la solvencia de Brian Cranston, que se entrega al personaje con la pasmosa facilidad que le caracteriza, logra evitar el regusto agrio que deja la película. Del tratamiento audiovisual, del deslumbrante dorado de ciertas escenas, del pretendido clasicismo que pretenden imbuir a la cinta, mejor no hablamos. Hay una línea que separa a lo clásico de lo antiguo. Todd Haynes (Carol, 2015) asistió a la clase en la que axplicaron esa lección. Jay Roach, desgraciadamente, no.


IMMACULADA PILAR COLOM

I AM NOT PAUL AVERY

No Comments

Leave a Comment