Nos tomamos demasiado en serio los Goya

¿Lo que nos lleva a volver una noche más a los Goya es la oportunidad de echar bilis en las redes sociales? o ¿la esperanza de que este año no dará vergüenza ajena?

Actualmente se unen ambas y, justificando el Goya de honor a Mariano Ozores, parece que la gala se volvió una extensión de sus películas. Pero sin lugar a dudas, Dani Rovira sería un perfecto protagonista en un film del director. Chistes tan rancios que hacen parecer a Mi Gran Noche moderna y transgresora. Ese In Memoriam que volvió a ser un concurso de popularidad. Esa alfombra roja donde no dejan entrar a los guionistas y deben salir por la puerta de atrás, pero en la que posan todos los famosos del corazón. Reírse de Juliette Binoche y de Tim Robbins por ser los extranjeros, nos faltó obligarles a repetir insultos en español y mofarnos de su pronunciación.

Y de forma irónica, no hay mayor representación del público español que la expresión de Tim Robbins viendo la gala. Pero también la gala se volvió una representación de España, nuestra situación se podría resumir en los números musicales, autoconscientes de la opinión que generan, los siguen realizando. No solamente eso, sino que en la primera canción hacen referencia a cómo el público desprecia a los susodichos. Y continúan con esa misma actitud cínica, son conscientes de lo desfasados que son y seguirán siendo, no hay autocritica, hay glorificación de la caspa. Todavía seguimos siendo una película de Berlanga. Pero a pesar de todo lo que representa esta gala, está lejos de representar el cine español.

¿Por qué le damos tanta importancia a los premios? Comparto la necesidad de crear un canon de las grandes películas del cine español. La reivindicación es importante cuando siguen existiendo esas voces que gritan: “El cine español es drogas, desnudos, humor fácil y absurdo basado en tópicos y propaganda política”. No todo el cine español es Ocho Apellidos Catalanes y es importante destacarlo. No enlazar de forma ridícula la calidad de una obra con su éxito en taquilla, la recaudación no influye en la calidad. A pesar de ello, los premios influyen en cierta medida para ayudar al público a acercarse a aquellas películas fuera de la norma, apreciar el buen cine que llegó ese año y tener una excusa para celebrarlo. Pero esas ideas se han ido alejando para volverse una competición y buscar el título que acredite oficialmente el film que merece ganarlo. Pero, ¿realmente una película es oficialmente valorada cuando gana el premio a mejor película?

©Cortesía de la Academia de Cine

©Cortesía de la Academia de Cine

Puede parecer que sí, por cómo la conversación sobre los Goya se centró en dicho premio y quién se lo merecía. La lucha en las redes sociales referente al “robo” que ha sufrido La Novia y cómo Truman no se merecía el logro, es mostrar de nuevo, el problema de raíz que tienen los premios de cine: no se basan en parámetros objetivos para valorar La Mejor Película™, sino en gustos puramente subjetivos. Es imposible valorar objetivamente qué película es mejor. ¿Qué cuadro es el mejor del año? ¿Top 10 de los mejores libros de 2015? Apreciamos la cultura y su capacidad de hacernos crecer intelectualmente, pero luego participamos en una competición entre obras culturales para valorar a las “mejores”, basándonos en nuestros gustos. Porque más allá de los Goya, Truman y La Novia no compiten entre ellas porque no comparten nada, ni en forma ni en fondo, ni siquiera el público al que van dirigidas es el mismo. Pero adentrarnos en esa discusión nos ha hecho olvidar uno de los momentos más representativos de la gala de los Goya, el discurso de Antonio Resines.

El actual presidente de la Academia de Cine, comienza su discurso alardeando de los proyectos que está ejerciendo la Academia, para acercar el cine español a todo el mundo. Incluido un vídeo posterior sobre los beneficios de rodar en España, incluyendo imágenes de la clausurada Ciudad de la Luz. Para luego arremeter, de nuevo, contra la piratería y reivindicar el videoclub. Es absolutamente paródico, en pleno 2016, que el representante institucional del cine español invente unas cifras ridículas, ¿1900 películas descargadas ilegalmente cada minuto?, para criticar al espectador que piratea en vez de darle opciones reales. Hablar de videoclub en la situación actual y no mencionar Filmin, Wuaki.tv o Netflix como alternativas reales es absolutamente demencial. Tratar el internet como el enemigo en el Siglo XXI es no comprender la situación actual, no del cine, sino del mundo.

Discutimos sobre la película a la que deberían haber premiado un grupo de personas que prefieren aplaudir la labor de los videoclubs que la de festivales, distribuidoras, medios periodísticos y plataformas online que acercan el cine a más gente que nunca. Es imposible que representen al cine actual y a su público un grupo de académicos que centran su mirada en el pasado y no saben cómo enfrentarse al progreso. Nos tomamos demasiado en serio los Goya porque les damos un peso desmedido a un grupo que se rigen por sus gustos, personas ancladas en el pasado que deciden premiar a Mariano Ozores por su labor en el cine.


NACHO VÁZQUEZ LUNA

POLVO Y LUZ DE LUNA


 

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