Sufragistas: cuestiones que deja une película necesaria.

Aunque parezca increíble, el 18 de diciembre del año pasado hubo más estrenos que el del séptimo episodio de Star Wars. Ese día entraba en cartelera “Sufragistas”, película dirigida por Sarah Gavron y que lleva a la gran pantalla la lucha por el derecho a voto de las mujeres en la Inglaterra de vísperas de la I Guerra Mundial. La propia película es ya de por sí una rareza, puesto que algo tan fundamental en la Historia Social del último siglo aparentemente carece de interés cinematográfico, ya que se trata de un tema apenas abordado en la gran pantalla. Debe tenerse en cuenta que la importancia de la lucha trascendía al propio hecho de votar: el que se reconociera ese derecho era el primero de los pasos, y quizás el más importante, para la integración social de la mujer. Por eso sorprende lo funcional que resulta la película, lo laxa que es durante gran parte del metraje.

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¿Con qué ingredientes contaba Gavron?

Para empezar, con un potente reparto. La película está protagonizada por Carey Mulligan, Helena Bonham Carter, Grace Stottor y Ann-Marie Duff (además del poco más que cameo, y reclamo para el público, que realiza Meryl Streep). Caras conocidas, buenas actrices, en este sentido los mimbres parecen ser los correctos. Es fundamental un buen guion y Abi Morgan es la elegida. Lo cierto es que esperábamos algo más de quien ha coescrito el guion de “Shame” (2011), por ejemplo. Morgan y Gavron, dejan la pasión fuera de la ecuación, y hacen que la película despierte algo que resulta imperdonable, el desinterés. En algunos momentos, tampoco capta el de los que están involucrados en la película. Carey Mulligan, por ejemplo, parece tener el mismo problema que (nuestro adorado) Alexandre Desplat: ambos logran trabajos elegantes, pero faltos de carisma, de garra. Contagiados de ese virus de tedio que impregna todo el conjunto, excepto algún destello de carácter en las secundarias.

¿Cómo puede resultar tan poco apasionante una película que trata de algo tan trascendental?

Un producto hecho por mujeres, que trata de un tema de radical importancia, ¿y qué no llega ni siquiera a funcionar a medio gas? No sabemos si se trata de un esfuerzo consciente, tratando de evitar un exceso de pasión, el que haya propiciado la caída en el extremo contrario. Si esto es así, ¿obedece a un deseo de “no molestar”? ¿Es posible que un producto más comprometido hubiera resultado poco atractivo para el espectador masculino? Y, al mismo tiempo, ¿hubiera resultado más atractivo para el público femenino de no haberse rebajado cualquier impulso de celebrar a esas pioneras? Al final, la cuestión debiera ser si el producto final que vemos en la pantalla obedece a errores cinematográficos, o si dicho producto es tal cual se creó en un intento de no herir susceptibilidades. De ser así, quizás no era necesaria tanta molestia: su título ya es suficientemente explicativo, como para realizar una película cobarde, que en cierta medida traiciona la memoria de quienes se pretenden homenajear.

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Con todo ello, ¿se trata de una película recomendable?

Absolutamente. Porque, ante todo, es una película necesaria. Una cinta que nos recuerda que algo que ahora nos parece habitual, era visto como antinatural hace poco más de un siglo. Y que, como todo lo que vale la pena, se consiguió con sacrificios y lucha. Nos da nombres, fechas y hechos sin caer en excesos pedagógicos. Es pues una película transcendente por lo que cuenta, pero no por como lo cuenta. El cine quiere a los héroes, pero parece tener más problemas para encontrar el tono con el que tratar a las heroínas, al menos cuando se trata de heroínas reales. En cualquier caso, nunca es tarde para recuperar la película para televisión “Clara Campoamor. La mujer olvidada.”, en la que Elvira Mínguez da vida a la política española.

NOTA: no leer el siguiente párrafo si aún no se ha visto el especial navideño de “Sherlock”.

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Hubo un detalle llamativo en este último episodio de la aclamada serie británica. En cierto momento, haciendo alusión a la lucha de las sufragistas, Sherlock Holmes cita unas palabras de su hermano, y afirma que esa es una batalla que “debemos perder”. Curiosamente, hay más pasión en esa declaración que en toda la cinta de Gavron.


IMMACULADA PILAR COLOM

I AM NOT PAUL AVERY


 

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