Quiero que Kristen Stewart gane un Oscar

Somos muchos los cinéfilos que consideramos el otoño como una de las mejores épocas del año, ya que constituye el inicio de la aguardada temporada de premios: las elucubraciones, la anticipación y las acaloradas charlas con otros apasionados por el medio se presentan mucho más excitantes que los propios galardones.

Sin embargo, el hecho de que críticos, gurús y especialistas también realicen sus predicciones al inicio de la temporada puede llegar a reducir la excitación en cierta medida. ¿Por qué? Los premios resultan ser previsibles. En ocasiones es tal el grado de acierto con respecto a la mayoría de categorías que se pierde el “factor sorpresa” ansiado por parte del gran público.

Es cierto que esto también depende enteramente de la fuerza de los frontrunners cada año: hay veces en que un actor o un film se posicionan como favoritos meses antes de las nominaciones, incluso. Poco pueden hacer los demás nominados “potenciales”. Es como si su destino estuviera pre-escrito.

Cuán fue mi sorpresa cuando, después de su habitual interminable deliberación, la crítica de Nueva York proclamó como mejor actriz de reparto a Kristen Stewart por “Clouds of Sils Maria”. A la sorpresa le siguió la alegría, y a ésta, la culpa. Culpa que probablemente muchos otros sintieran, al no contemplarse siquiera la posibilidad de que los críticos tuvieran a Stewart en mente para semejante honor. Y qué injusto es esto: la interpretación de la que otrora fuera Bella Swan (para sufrimiento de muchos y deleite de muy pocos) es absolutamente descomunal.

Kristen stewart

Las redes se llenaron entonces de artículos y opiniones que no solo garantizaban la nominación al Oscar de la norteamericana, sino también su triunfo. Sin embargo, muchos otros defendieron la escasez de probabilidades de que esto ocurra sin una campaña pertinente. ¿Por qué sorprende que Stewart ganara un premio tan tremendamente merecido? Probablemente haya que buscar la razón en el hecho de que estemos hablando de una de las actrices más odiadas de Hollywood. Si su papel en la saga Crepúsculo parecía haber puesto punto y final a una carrera más bien corta, Stewart supo “resurgir de sus cenizas” cuando todo parecía ir mal, eligiendo adecuadamente sus papeles post-Twilight en films intimistas. Quizás el acierto esté en que casi todos ellos son secundarios: el protagonismo no es plato de gusto de Kristen. O quizás es que todos ellos parecen amoldarse a su personalidad de una manera extremadamente visceral.

Sea como sea, Stewart acaba de marcarse “un McConaughey” (entiéndase la expresión como la bofetada que un determinado actor o actriz propina a su debido tiempo al espectador escéptico). Su reciente triunfo en Boston hace que sus posibilidades en la carrera aumenten y el público –que una vez la repudió– no cabe en sí de gozo. Por supuesto, nos encanta equivocarnos. Es probable que en estos actores veamos la consecución final del sueño americano truncado. Quizá nos veamos identificados con aquellos que cometen errores pero saben levantarse. Hubo un tiempo en que yo también formaba parte del movimiento “vamos a reírnos de Kristen Stewart”, y ahora no puedo evitar sentirme pletórico. ¿Hipocresía? Probablemente. Lo único que sé es que quiero que Kristen Stewart gane un Oscar.


MIGUEL ALCALDE

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