Love Exposure y una carta de amor a Sion Sono

¿Puede ser una película un drama romántico épico, a la vez que, uno de los films con más erecciones de la historia del cine? Love Exposure es la obra maestra indiscutible de uno de los autores más prolíficos (Durante 2015 ha estrenado cinco películas) e interesantes del cine actual, Sion Sono se ha erguido en el marco cinematográfico con una voz única y puramente sincera. La palabra “sinceridad” pueda definir perfectamente su cine, algunos lo tachan precisamente de un estilo completamente loco, con un fondo realizado únicamente para justificar una divertida forma. Sin embargo, Sono aborda sus historias desde una perspectiva realmente franca a la vez que profunda. En su cine, veremos cómo trata temas tan complejos como pueden ser la religión, la sexualidad o la violencia desde una visión excesiva, pero a la vez comprendiendo la complejidad de los mismos.

Cuando Sion Sono explora la cultura pop japonesa en Suicide Club, haciendo que un gran grupo de colegiadas se suiciden lanzándose a las vías del metro, o cuando en Why Don’t You Play In Hell? ideó que todos los protagonistas luchen a muerte mientras les graban para realizar la mejor película de la historia. No está atenuando la tragedia ni mermando sus temas, está explorándolos desde un lenguaje cinematográfico distinto y propio al público que va. Porque Sono hace un cine adolescente para adolescentes desde las lentes de un autor que comprende la complejidad de ese momento en la vida de una persona.

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Love Exposure es tan desmedida y descabellada como entiende Sion Sono que es el despertar sexual de un adolescente, sobre todo, si lo hila a la religión cristiana impostada en la cultura japonesa. Este drama épico shakesperiano comienza con Yu, un adolescente criado en el seno de una familia cristiana, que antes de morir su madre, ésta le pide “Busca a tu María”. Su padre busca llenar el hueco dejado por la muerte de su esposa haciéndose cura, y Yu idealiza a su madre, y sobre todo, el ideal de amor cristiano y reservarse para su María. Pero claro, todo lo mencionado ocurre en los primeros cinco minutos de las cuatro horas de metraje. Una duración que puede parecer desmedida, pero sus horas no pesan porque cada escena narra algo nuevo tanto temáticamente como en el propio argumento y, sobre todo, en la evolución de los personajes. No puedes eliminar ninguna secuencia del montaje porque entonces se pierde gran parte del mensaje y de la trama. Si encima contamos que el primero montaje de la película duraba seis horas, imaginad lo que se ha repasado para que fuese lo más precisa narrativamente.

Love Exposure no es precisamente sutil con sus temas, pero al ser tan fáciles de captar ya en el primer visionado ayuda al análisis más complejo de las ideas que presenta. Uno de sus temas principales es la forma en que superamos el dolor y resolvemos nuestros problemas con las figuras paternas. De esta última, el triángulo amoroso al que pertenecen los tres protagonistas encuentran una forma de superar los traumas creados por sus padres, la forma en la que perfilan sus relaciones muestra cierta influencia de las ideas de Freud, llevadas al extremo típico en Sion Sono, por supuesto. A la vez que hila ese concepto con la religión, el padre de Yu y su nueva novia muestran, a pesar de ser adultos, tener problemas con las figuras paternas. Y no hay figura paterna más potente en la religión que Dios. Además de la necesidad de encontrar un sustituto a esa necesidad, la encontramos en ídolos sexuales o religiosos, porque Sono acierta comparando la forma en la que entendemos la cultura de la sexualidad a las estructuras de los cultos y las grandes religiones. Mostrando cierta iconografía que se aleja del discurso aleccionador y se adentra al expositorio, para que el espectador vea reflejos de esas ideas en ellos mismos.

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Sin lugar a dudas, el tema principal de Love Exposure es el amor, o siendo más concretos, el primer amor. De forma no irónica, une la búsqueda de “la pareja” con el despertar sexual, las confrontaciones respecto a los géneros estipulados y las enseñanzas tóxicas de sus figuras paternas. Sono comprende la complejidad del amor adolescente sin caer en paternalismos, ni en discursos aleccionadores sobre el comportamiento y menos en una visión cínica de ese amor, porque el autor encuentra pureza en ese sentimiento. Una pureza que va unida a una absoluta comprensión de que el amor va unido a la sexualidad y de la completa necesidad de abandonar las estructuras sociales impuestas, tanto por la figura paterna como por las creencias impostadas. En definitiva, ser una persona completa para disfrutar de un amor honesto. Mostrando como una película donde se corta un pene con unas tijeras, llenado de sangre toda la habitación, puede tener una ideología mucho más progresista que cualquier puro drama romántico actual.

Es realmente complejo analizar y desestañar todo el discurso que propone Sion Sono en su obra maestra, y este texto es un mero anticipo de esa experiencia que es ver Love Exposure por primera vez. Por ello os imploro que le deis una oportunidad a sus cuatro horas y que aceptéis a Jesucristo como el único hombre guay además de Kurt Cobain.


NACHO VÁZQUEZ LUNA

POLVO Y LUZ DE LUNA

 

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