Reese Witherspoon somos todas

Los espectadores de cine somos machistas. Es así de duro, lo somos. A menudo me sorprendo pensando en como valoramos las carreras profesionales de actores y actrices. No es negativo hacer una retrospectiva, valorar en conjunto y sacar conclusiones sobre el devenir profesional de cualquiera de estos artistas. ¿Pero estamos siendo justos? No lo creo.

Demasiadas veces somos cómplices de una industria que sigue excluyendo a la mujer. ¿Y cómo? Pues estableciendo unos límites irreales. Si no somos conscientes de que cada actriz tiene que luchar cinco veces más que un hombre para conseguir un papel estamos siendo injustos. Un menor número de papeles y unos mayores condicionantes físicos (una mujer madura tiene muchas menos posibilidades de trabajar) son handicaps con los que las actrices deben luchar día a día. Y, aún así, seguimos valorando mejor la carrera cinematográfica de Matthew McConaughey que la de Reese Witherspoon, por poner un ejemplo práctico. Tendemos a perdonar en mayor medida la deriva profesional de los actores masculinos aún sabiendo que sus posibilidades de redimirse de los mismos es infinitamente más alta que la de ellas.

Y aún  así nos encontramos a Reese. Una luchadora. Demasiado dramática en sus inicios, demasiado graciosa en el núcleo de su carrera y, ahora, demasiado mayor en general. Y es innegable que esto le afectó, todos recordamos su pequeño historial policial. Pero se ha convertido en una mujer tremendamente poderosa y, aún así, la valoración general sobre ella sigue siendo negativa.

'Freeway (Sin salida)' (Matthew Bright, 1996)

‘Freeway (Sin salida)’ (Matthew Bright, 1996)

En una época en la que el feminismo es tan necesario, un ejemplo como el de Reese debería tenerse mucho más presente. Ha sabido reinventarse demasiadas veces como para no ser tenida en cuenta. Cuando Ellen Page aún no había nacido ni había protagonizado ‘Hard Candy’ (David Slade, 2005), Reese Witherspoon ya había interpretado a Vanesaa Lutz, un personaje absolutamente brillante y demencial en “Freeway (Sin salida)” (Matthew Bright, 1996) y años luz antes de que Rosamund Pike se pusiera el mundo por montera en “Perdida” (David Fincher, 2014).

En esta revisión de la Caperucita Roja en clave moderna con un pederasta y asesino en serie en las funciones del malvado lobo. Una cinta independiente desmadrada y brutal que nos trajo a una Reese desatada, sobreviviendo y luchando por su vida de una manera descarnada. Un trabajo injustamente olvidado, también tremendamente divertido. La misma mujer que nos traería a uno de los mejores personajes del cine de Alexander Payne en “Election” (Alexander Payne, 1999). La histérica e histórica Tracy Flick, un personaje manipulador, ambicioso, complejo… sin límites para su locura ni para su inteligencia.

Y años más tarde nos devolvía el golpe con un genialidad como Elle Woods en “Una rubia muy legal” (Robert Luketic, 2001). Esa rubia genial a la que no le hacía nada de gracia que la infravaloraran y que con una inteligencia de lo más práctica consiguió convertir el mundo judicial en un lugar algo más colorido. Una película criticada de forma anodina que no es especialmente profunda pero que lucha contra los prejuicios que todos portamos de forma inconsciente. Y si, Elle Woods resuelve un caso a través de una permanente. Y todos nos reímos de que sea tan superficial. Pero ella ha resuelto el caso. Al final, considerarnos mejores que ella nos hace sentir bien pero no hace que se convierta en realidad.

'Alma salvaje' (Jean-Marc Vallée, 2014)

‘Alma salvaje’ (Jean-Marc Vallée, 2014)

Son solo tres ejemplos de papeles femeninos extremadamente diferentes, complejos, violentos, adorables… Al final, lo único que comparten es que las tres son rubias. Y que las tres las interpreta Reese Witherspoon. Y olvidamos que es ella. Que ha tenido que levantarse cada año para luchar contra las restricciones de una industria predominantemente masculina. Es Reese, pero podría ser Kate, o Cate, o Emily, o Emma, o Saoirse. Y es Reese la que cada día levanta la voz, junto a Cate, o Emma. Y es Reese la que fundó una productora propia y ganó 500 millones de dólares con “Perdida” (David Fincher, 2014) y “Alma salvaje” (Jean-Marc Vallée, 2014). Dos películas extremadamente diferentes, atrevidas y protagonizadas por MUJERES.

Es Reese, pero da igual que sea Reese. Es nuestra actitud y la de una industria injusta. Son sus medios y nuestros ojos. Es Reese, pero son todas. Somos todas.


LUIS FERNÁNDEZ

MY DEAR SIXSMITH…

 

No Comments

Leave a Comment