Marionetas

“¿Qué pasa si el escritor crea una historia, donde nada sucede, donde la gente no cambia, no tienen ninguna epifanía, luchan y son frustradas, pero nada resulta? Algo así como el mundo real.”

Nicolas Cage, como Charlie Kaufman, en Adaptation.

El mundo real. La vida real. Esa que se denuesta, que se suele decir que es rutinaria. Que es aburrida, insulsa, anodina. Vidas donde la gente no cambia, donde se mueven por la propia alienación de la sociedad. Y es aquí donde es el cine el que más nos acerca al mundo real, por un camino más largo o más corto, pero camino, al fin y al cabo. El cine es la versión extasiada e hipertrofiada de la realidad.

Una vez alguien me aseguró que le gustaba el cine porque le presentaba realidades y situaciones en las que nunca se vería envuelto, y conforme pasa el tiempo mayor es la seguridad de reconocer lo equivocado de esa aseveración. El cine no es más que un reflejo de nosotros mismos, algo sintetizada al fin y al cabo, ciertamente concentrada, pero esencialmente humana.

'Adaptation. El ladrón de orquídeas' (Spike Jonze, 2002)

‘Adaptation. El ladrón de orquídeas’ (Spike Jonze, 2002)

La comodidad plena sería poder disfrutar de dicha realidad (la verdadera y la cinematográfica) como un demiurgo omnisciente que mueve los hilos de las marionetas protagonistas de la vida, ser un Charlie Kaufman cualquiera capaz de moldear la vida con la facilidad de un alfarero experimentado. Capaz de mover los hilos gestuales de una marioneta como un guionista crea realidades capaces de recrear los pensamientos, situaciones o afecciones inherentes al ser humano.

Porque desde un punto de vista pesimista pero tal vez algo honesto, no existe el libre albedrío. Las personas no reaccionan a su entorno llevadas por el instinto y no esperan que no haya consecuencias a sus acciones. Todos somos el señor Burbank guiados con anestesia vital por un señor Christof que no hace sino poner obstáculos a nuestra propia definición. Cada uno tiene un protagonista en su interior, y todos vivimos en El show de Truman.

El mundo se nutre de Trumans. De marionetas, de inocentes. Porque nada es lo que parece, y en el cine aún menos. Si la vida cada día nos da decepciones y sorpresas, ¿cómo no iba a reflejar ese hecho el séptimo arte? Hasta el primer Kubrick de Atraco perfecto nos advirtió que ni el atraco es tal ni el adjetivo usado es el adecuado. “Nadie es perfecto” escribió Billy Wilder para cerrar su gran obra Con faldas y a lo loco. Ni los planes salen bien ni los disfraces nos camuflan frente a los demás. De ello es el gran reflejo la trilogía de robos de Steven Soderbergh con Ocean’s Eleven (y Twelve, y Thirteen): demostrando súbitamente que ni a la de tres las cosas saldrán bien.

'Con faldas y a lo loco' (Billy Wilder, 1959)

‘Con faldas y a lo loco’ (Billy Wilder, 1959)

Hasta los Vengadores de Marvel, que son tratados como seres sobrenaturales y elevados al Olimpo de veneración máxima son insultados al verificar que solo son marionetas. Y son insultados por un robot: el Ultrón del título de la olvidable segunda parte.

El cine puede parecer perfecto, puede disfrazar, puede manipular. ¿Qué es, sino, la vida? Una serie de catastróficas desdichas. Un trasunto de situaciones absurdas en las que todos parecen perfectos, todos están disfrazados, y, ay, todos son manipulables. Hasta el dueño de la marioneta. Ése, el autor, el guionista, el director, el Guido Anselmi de turno, esa es la pieza más débil del puzle. ¿Y quién disfruta de la vida? ¿Quién disfruta del cine? El que asume que todo en la vida es cine, y los sueños, cine son.

“¿No pasa nada en el mundo? ¿Estás loco? La gente es asesinada todos los días, hay genocidios, guerra, corrupción; cada maldito día, alguien en el mundo sacrifica su vida para salvar la de otra persona; cada maldito día, alguien en algún lugar, toma la decisión consciente de destruir a otra persona… Gente encuentra el amor, hay gente que lo pierde… Por amor de Dios, un niño mira a su madre golpeada hasta la muerte en la puerta de una iglesia… Gente que pasa hambre… Otro que engaña a su mejor amigo por una mujer… Si no puedes encontrar esas cosas en la vida entonces, amigo, no tienes ni puta idea de la vida.”

Brian Cox, como Robert McKee, en Adaptation.


JONATHAN SEDEÑO

EL LADRÓN DE ORQUÍDEAS

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